domingo, 29 de marzo de 2009

La Iglesia Adventista mundial y el mensaje antitabaco. Por Handysides y Landless

¿Qué ha sucedido con nuestros planes para dejar de fumar? Aparentemente en la actualidad no se está haciendo demasiado en esa área.
La Iglesia Adventista fue una de las líderes en la tarea de esparcir la importante información sobre el tabaco y sus letales efectos. Se mantuvo a la vanguardia a medida que se conocían cada vez más los efectos dañinos. El Plan de Cinco Días para Dejar de Fumar® fue muy oportuno, y se adaptó fácilmente a la obra misionera de la iglesia porque era una herramienta educativa breve pero efectiva. Sus beneficios a largo plazo han sido incalculables. Pero los tiempos han cambiado.

Hoy día los grupos de presión antitabaco han llegado a ser grandes entidades bien financiadas y con relaciones políticas. Esto puede provocar desánimo dado que acuden menos personas a los programas de la iglesia. Parte del problema puede ser nuestra actitud introvertida en lo que respecta a la labor con grupos ajenos a nuestra denominación.

Sin embargo deberíamos recordar el tremendo impacto negativo. Según el informe 2008 de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada seis segundos se produce una muerte por causa del tabaco. Este vicio mata entre un tercio y la mitad de los fumadores, y las cinco millones de muertes anuales representan la décima parte de todas las muertes del mundo.

De la actual población mundial, quinientos millones morirán por efectos del tabaco y, durante el siglo XXI, podría llegar a matar mil millones de personas.

Los fumadores pasivos también sufren serias consecuencias. Se estima que solo en los Estados Unidos, cada año se producen 46 mil muertes por ataque cardíaco y 3.400 por cáncer de pulmón entre los fumadores pasivos. En este mismo país, se calcula que cada año, el humo del cigarrillo es la causa de 200 mil episodios de asma infantil, 71.900 nacimientos prematuros y 24.500 nacimientos de criaturas con peso insuficiente. Ojalá esto nos haga reflexionar.

Luis Pasteur (1822-1895) dijo: “Cuando pienso en una enfermedad, jamás pienso en hallar un remedio para ella sino, por el contrario, en un medio de prevenirla”. Los interesados en el control del tabaco deberían 
conseguir el informe 2008 de 
la OMS.

Es preciso que nos involucremos de manera activa a nivel de los gobiernos locales y las entidades activas. Los efectos de trabajar mancomunadamente son mucho mayores que las acciones aisladas y sin coordinación.

En pocos meses, en Ginebra, 
Suiza, se llevará a cabo una Conferencia Internacional sobre Estilo de Vida Saludable y Atención Primaria (23 y el 28 de junio). La OMS, Adventist Health Systems, el Centro Médico de Loma Linda, la Agencia Adventista de Desarrollo y Recursos Asistenciales y la Asociación General de los Adventistas del Séptimo Día trabajarán juntos con representantes de otras organizaciones religiosas para crear estrategias de colaboración en un amplio frente de iniciativas de salud.

Si quiere ser un agente de cambio, involúcrese en la tarea. Visite el sitio www.health20-20.org. Todos nosotros podemos participar si decidimos adoptar la estrategia de la OMS, que busca capacitar a los gobiernos, las agencias y los grupos locales en esta batalla contra el tabaco. Adoptemos el acrónimo COPERA, que significa:

C = 
Controlar el uso del tabaco y las políticas de prevención
O = Organizar ayuda para dejar de fumar
P = 
Proteger a las personas del consumo de tabaco
E = Enfatizar los peligros de fumar
R = 
Reforzar las prohibiciones sobre la publicidad de tabaco
A = 
Aumentar los impuestos sobre el tabaco

Hagamos todo lo posible para ser agentes de cambio.


Fuente: AdventistWorld.com
Autores: -Allan R. Handysides, M.B., Ch.B., FRCPC, FRCSC, FACOG,es director del departamento de Ministerios de Salud de la Asociación General
-Peter N. Landless, M.B., B.Ch., M.Med., F.C.P.(SA), F.A.C.C., es ejecutivo del ICPA y director asociado de Ministerios de Salud de la Asociación General.
Fotografía: montaje Menesez Filipov

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