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jueves, 24 de noviembre de 2011

Vegetarianos y activistas en EEUU piden clemencia para los pavos

Este miércoles dos pavos competirán en la Casa Blanca por el tradicional perdón presidencial. Uno de ellos se salvará de ser beneficiado para las fiestas del Día de Acción de Gracias en Estados Unidos.

El afortunado pasará el resto de su vida en una granja, como otros sobrevivientes perdonados por anteriores presidentes, una costumbre que introdujo en 1947 Harry Truman.

El otro se unirá a los 47 millones de sus semejantes que serán servidos este jueves en cenas en todo el país, según cálculos del Departamento de Agricultura de EE.UU.

Es una tradición muy estadounidense (cena con pavo y perdón presidencial), pero no por eso algo que acepten de buena gana los movimientos de defensa de animales o los promotores de las dietas vegetarianas.

En las últimas semanas, grupos como Gente por el Tratamiento Ético de los Animales (PETA, por sus siglas en inglés) han intensificado sus "campañas vegetarianas" para convencer a los estadounidenses de cambiar el menú de Acción de Gracias, por uno menos sangriento.

El cadáver sobre la mesa

"Si estás comiendo pavo, entonces tienes un cadáver sobre la mesa", informa Peta fríamente en su sitio web, donde presenta 10 razones para no comer pavo esta temporada.

"Si no te lo comes suficientemente rápido se va a descomponer. ¿Es eso lo que realmente quieres como centro de la comida en estas fiestas: un animal muerto y una carcasa en descomposición?", insiste el escrito.

La primera razón para no comérselos es que los pavos "son animales inteligentes con personalidad y carácter, totalmente conscientes del mundo que los rodea", según citan en PETA al experto avícola de la Universidad Estatal de Oregon, Tom Savage

La gripe aviar, los químicos en las dietas de crecimiento usadas en las granjas industriales, así como la crueldad con la que son beneficiados los pavos y la contaminación que pueden sufrir los productos terminados, figuran entre las razones con las que PETA busca convencer a los carnívoros de cambiar de dieta.

Aunque en PETA no pudieron decir con precisión en cuánto esperaban reducir el consumo de pavos, personas vinculadas a la campaña aseguraron a BBC Mundo que aspiran a que la gente cumpla con dar gracias, pero que permita también a los pavos agradecer el haberse salvado de la matanza anual.

Salvar la cara

Mientras la cruzada vegetariana trata de salvar a los pavos del matadero y por consiguiente de los hornos, otros intentan al menos salvarles un poco el prestigio.

La imagen popular tiene a los pavos como animales tontos y lentos, en la misma categoría de los corderos, con quienes compiten por cierto como plato principal en las celebraciones en muchas zonas del mundo.

Por eso el profesor Savage, de la Universidad de Oregon, aprovecha las festividades del Día de Acción de Gracias para aclararles a los estadounidenses, vegetarianos o no, que se trata de animales de gran inteligencia.

"¿Cuántos cazadores vuelven a casa llevando un pavo salvaje?", dijo Savage en una reciente entrevista con un periódico de Oregón, como para demostrar que los ancestros de los actuales pavos domesticados tienen la inteligencia suficiente para escapar de sus depredadores.

Para Savage la mejor demostración es la capacidad de socialización que tienen estas aves.

"Si les lanzas una manzana a un grupo de pavos, ellos se van a poner a jugar con ella entre todos. Como si fuera futbol. Si los pavos son tan tontos, ¿entonces por qué socializan de esa manera?" se pregunta Savage.

La alternativa vegetal

Como no se trata de dejar de celebrar las tradiciones, los vegetarianos ofrecen "menús alternativos" para cambiar el voluminoso pavo, sin necesidad de sentir nostalgia por su conocido sabor.

Uno de los principales opciones es el Tofurky, un pastel de trigo, relleno de tofu y vegetales, que según los fabricantes, unido a la salsa de arándanos sabe "igual que el pavo".

Aunque el Tofurky puede encontrarse en la mayoría de los supermercados orgánicos de EE.UU., la empresa que lo produce, Tirtle Islands Foods, no respondió las preguntas que BBC Mundo sobre cuántos pavos han logrado sacar de las mesas estadounidenses.

Uno de los recursos preferidos que usan los que quieren salvar pavos, es sostener que en la primera cena de Acción de Gracias no había aves de ningún tipo en el menú. Sin embargo, parece un argumento inexacto.

Por los relatos de algunos de los peregrinos que comieron en aquella primera cena de 1621, en la mesa hubo abundante carne de pavos y otras aves, y la de cinco venados cazados por los indígenas, su aporte a la opípara comida que duró tres días.





Fuente: BBC Mundo
Autor: Carlos Chirinos / BBC Mundo, Washington
Fotografía: Montaje y adaptación por Menesez Filipov / Ojo Adventista




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domingo, 24 de julio de 2011

Los adventistas concuerdan con las nuevas pautas alimentarias para los Estados Unidos

Se confirman las investigaciones de pionero de salud de la iglesia

Las nuevas pautas alimentarias para los Estados Unidos confirman lo que un pionero adventista de salud demostró a la comunidad científica hace cincuenta años: una dieta vegetariana satisface adecuadamente las necesidades nutricionales de una persona.

El Dr. Mervyn Hardinge, junto con su colega de Harvard, el Dr. Frederick Stare, investigó los beneficios del vegetarianismo cuando esa dieta no era común. Si bien hoy es más común ser vegetariano, sigue prevaleciendo la noción de que la carne es necesaria para la salud.

Sin embargo, la guía nutricional (ChooseMyPlate.gov) del Ministerio de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), presentada el mes pasado, contempla una interpretación vegetariana, a diferencia de décadas de la pirámide que reemplazó.

"Estos cambios sugieren que el llamado adventista a una dieta vegetariana está siendo entendida cada vez más", dijo Joan Sabaté, director del departamento de Nutrición de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Loma Linda.

La pirámide anterior mencionaba específicamente la carne como parte esencial de una dieta saludable, las nuevas pautas estimulan un consumo adecuado de proteína.

Aunque al pensar en proteínas muchas veces se piensa en productos animales, este cambio deja abierta la puerta a una interpretación vegetariana: las legumbres, incluidos los productos de soja y las nueces y similares son excelentes fuentes de proteína, dijo Sabaté.

La nueva guía enfatiza que las verduras y los granos deberían constituir la mayor parte de la dieta, seguidos de generosas cantidades de frutas y proteínas. Los productos lácteos reciben menor consideración.

"El plato es un modelo más apropiado como guía", dijo Sabaté.

"Los niños en edad escolar pueden entender fácilmente la importancia de las frutas y las verduras en esta nueva imagen", añadió. "Cuando nos sentamos a comer podemos mirar simplemente a nuestro plato y evaluar si la mitad de él son frutas y verduras, como recomienda esta nueva herramienta".

Sabaté fue el principal arquitecto de la Pirámide de Alimentos Vegetarianos de Loma Linda, una pauta alimentaria para los vegetarianos presentada en 1997. Sabaté planea revisar la pirámide según el nuevo modelo del plato, que facilita la visualización de las porciones.

"Celebramos el nuevo modelo y apreciamos que incluya a la creciente población vegetariana, aunque no contempla a los estrictos vegetarianos (llamados veganos)", dijo.

Si desea más información sobre la pirámide o el Congreso Internacional de Nutrición Vegetariana de Loma Linda, visite www.vegetariannutrition.org.




Fuente: ANN / Adventist News Network





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domingo, 11 de julio de 2010

Longevos adventistas ayudan a descubrir claves genéticas que permiten vivir más de 100 años

Vivir 100 años es cuestión de genes. El mayor estudio con personas centenarias realizado hasta la fecha sugiere que la herencia genética determina hasta en un 75% la posibilidad de cumplir un siglo de edad

Sólo una de cada siete millones de personas en el mundo es supercentenaria. Aunque nadie sabe muy bien cómo, estas personas llegan a la edad de 110 años y hasta la superan. Algunos expertos creen que sus genes esconden el secreto de una vida larga y carente de enfermedades, y hoy un nuevo estudio intenta corroborar esa hipótesis.

El trabajo, publicado en Science, ha identificado 150 marcadores genéticos que caracterizan a las personas que viven más de un siglo. Se han hallado entre participantes en el Estudio de Centenarios de Nueva Inglaterra (NECS, en inglés), el mayor registro de centenarios y supercentenarios del mundo, según el geriatra de la Universidad de Boston Thomas Perls, autor principal del trabajo. Perls ha demostrado que esos marcadores pueden predecir si una persona vivirá más de un siglo con una posibilidad de acertar del 77%. Esos marcadores se heredan, lo que explicaría por qué los centenarios y los supercentenarios suelen tener antecedentes de vidas extensas en su linaje. "Nuestro trabajo demuestra que hay un componente genético muy fuerte a la hora de alcanzar una longevidad extrema", explica Perls.

Genes y dieta

Desde 1995, Perls ha estado reclutando centenarios de EEUU para estudiar sus genes. El experto coincide con otros cazadores de centenarios en que no existe un solo secreto para vivir más de un siglo. Llegar a esa edad es una compleja mezcla de factores externos, como la dieta o el estilo de vida, e internos, como los genes que cada individuo recibe en herencia de sus padres. Sin embargo, los expertos discrepan en la importancia de cada uno de estos ingredientes.

El año pasado, el japonés Makoto Suzuki, que lleva décadas estudiando a los centenarios de la isla de Okinawa donde hay cinco veces más centenarios que la media mundial, concluyó que las cuatro claves para sobrepasar el siglo son comer una dieta sana, hacer ejercicio, potenciar la autoestima y contar con el apoyo de otras personas. Su trabajo minusvaloraba el componente genético.

En EEUU, otro trabajo apoyaba la dieta y el estilo de vida como explicación de por qué los adventistas del séptimo día de California que son vegetarianos, no fuman y no beben viven ocho años más que la media.

Otro estudio realizado con gemelos en 1996 apuntaba que los genes contribuyen hasta en un 30% a que una persona llegue a los 85 años. Los datos de Perls y su equipo acaban de arrojar algo de luz en lo que sucede después de esa edad, que es, con ligeras variaciones, la esperanza media de vida en los países industrializados.

El experto ha rastreado los genomas de 1.055 personas nacidas entre 1890 y 1910 cuyas edades estaban entre los 93 y los 119 años (la media de edad era 103 años) en busca de signos característicos de este grupo. Los ha comparado con los de 1.267 controles no centenarios.

Los 150 marcadores de longevidad que ha obtenido el equipo están relacionados con unos 70 genes, aunque aún es un misterio cómo funcionan para alargar la vida de sus portadores. El investigador sospecha que muchos retrasan la llegada de la demencia, el alzhéimer, las enfermedades cardiovasculares o la diabetes. Según el experto, pasados los 85 años, la importancia de estos genes va en aumento hasta ser responsables de la longevidad en un 75%. El resto lo harían la dieta y el estilo de vida.

Difícil aplicación

Los resultados sugieren que el club de los supercentenarios seguirá siendo igual de exclusivo, aunque tal vez traigan beneficios para el resto. "Estos marcadores no nos van a permitir desarrollar tratamientos para que mucha gente supere los cien años, pero sí tal vez para retrasar la aparición de enfermedades como el alzhéimer", señala Perls. Su equipo, en todo caso, tendrá antes que confirmar los resultados y determinar cuál es la función de cada uno de los genes involucrados.

Uno de los resultados más sorprendentes es que centenarios y no centenarios presentaban un número muy similar de factores genéticos de riesgo de sufrir enfermedades. Otro es que las variantes de longevidad parecen estar presentes en el 15% de la población normal. La proporción es mucho más alta que la de centenarios, una de cada 6.000 personas. "Esto puede indicar que mucha más gente de la que pensábamos está hecha para vivir más de lo que vive", razona Perls.

El investigador señala que su test podría usarse en el futuro como diagnóstico, aunque reconoció los peligros de otros usos. "Me preocupa lo que podrían hacer las compañías de seguros", confiesa. "Es un estudio con un gran interés, pero de una importancia moderada", explica Gary Fraser, el médico de la Universidad de Loma Linda (EEUU) que estudia la longevidad de los adventistas de California. "Sólo una parte muy pequeña de la población lleva estas variantes genéticas que además no pueden modificarse, por lo que creo que es más interesante enfocarse en aumentar la esperanza de vida de las personas en cinco o diez años, algo factible a través de cambios en el estilo de vida", añade. El experto reconoce que sus propios estudios parecen confirmar que, a edades muy avanzadas, los beneficios de la dieta y otros factores externos se reducen mucho en beneficio del equipaje genético. "Es algo que pensamos comprobar con nuestro próximo estudio con 96.000 adventistas", explica.

"Lo más importante de este estudio es el número de personas analizadas, nadie había estudiado una muestra tan amplia", explica el investigador del Instituto Catalán de Oncología Manel Esteller. "Es el primer estudio de este tipo, hay que tener mucha precaución y habrá que validarlo con nuevos análisis", advierte. A pequeña escala, el investigador está comparando los genomas de recién nacidos y de 20 centenarios para buscar nuevas claves de la longevidad y factores determinantes de enfermedades como el cáncer.

"El estudio marca nuevos caminos a seguir, pero no establece una relación de causa y efecto entre genes y longevidad", advierte Ramón Rabunal, médico internista del Complejo Hospitalario Xeral-Calde de Lugo, donde se ha realizado uno de los pocos estudios sobre centenarios españoles que existen hasta la fecha.*


Noticias relacionadas:
Science AAAS / "Genetic Signatures of Exceptional Longevity in Humans". Scientific American / "Live Long and Proper: Genetic Factors Associated with Increased Longevity Identified". BBC news / "Genes predict living beyond 100". El Mundo.es / "Descubren las claves genéticas que permiten vivir más de 100 años".




* Fuente: Publico.es / "Vivir 100 años es cuestión de genes"
Autor: Nuño Dominguez

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viernes, 18 de diciembre de 2009

Estudio confirma que ser vegetariano incrementa la inteligencia

Los hombres y mujeres que basan su dieta alimenticia en frutas y verduras mejoraron su puntaje en los exámenes de inteligencia, señala una investigación de la Universidad de Southampton.
Los niños inteligentes son más propensos a convertirse en vegetarianos de mayores, afirma el estudio.

Un equipo de la Universidad de Southampton concluyó que los vegetarianos adultos han registrado 5 puntos más de coeficiente intelectual que los no vegetarianos.

Los investigadores afirman que esto puede explicar por qué las personas con coeficiente intelectual más alto escogen una dieta vegetariana, que se asocia a una menor incidencia de enfermedades cardíacas y obesidad.

El estudio apareció publicado en el British Medical Journal. En dicha investigación, 366 de los participantes declararon ser vegetarianos -aunque más de 100 reportaron comer aún pollo o pescado.

Los hombres vegetarianos tuvieron un puntaje CI (coeficiente intelectual) de 106, comparado con los 101 de los no vegetarianos, mientras que las mujeres vegetarianas puntuaban en promedio 104 frente al 99 de las no vegetarianas.

No existían diferencias significativas entre los que afirmaban ser vegetarianos estrictos y los que decían que comían aún pollo y pescado.

Las personas vegetarianas del estudio eran principalmente de sexo femenino, la mayoría de una clase social ocupacional alta y tenían niveles de educación y éxito laboral más altos que los no vegetarianos. Sin embargo, estas diferencias no se veían reflejadas en los ingresos anuales, que eran similares entre los vegetarianos y los no vegetarianos.

La investigadora jefe, Catherine Gale, recalcó que: "El hallazgo de que los niños con mayor inteligencia es más probable que se conviertan en vegetarianos cuando son adultos, junto a la evidencia de los potenciales beneficios de una dieta vegetariana sobre la salud cardíaca, puede ayudar a explicar porqué el CI más alto de los niños y adolescentes se relaciona con la reducción de los riesgos de enfermedades cardíacas en la vida adulta."
Inteligencia

De todos modos, agrega Gale que la relación sólo puede ser un ejemplo de muchas otras preferencias y estilos de vida que varían con la inteligencia y que pueden o no tener implicaciones para la salud.

Liz O'Neill, de la Vegetarian Society, dice: "Nosotros siempre hemos tenido claro que el vegetarianismo es una opción inteligente y compasiva que beneficia a los animales, las personas y el medio ambiente. Ahora tenemos la evidencia científica para probarlo. Quizás eso explica el hecho de que muchas personas que han reducido su consumo de carne se autodenominen vegetarianos, aún cuando sepan que los vegetarianos jamás comen pollo, pavo o pescado."

Pero el Dr. Frankie Phillips, de la British Dietetic Association, dice: "Esto es como el problema del huevo o la gallina: las personas se vuelven vegetarianas ¿porque tienen un CI más alto o porque entienden que es una dieta más saludable?".


Fuente: BBC ("High IQ link to being vegetarian") / HazteVegetariano.com
Traducción: Fabiola Leyton D.

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domingo, 30 de agosto de 2009

Comer o no comer carne, he ahí el dilema. Por Xavier Bayle

Cuando una mañana de abril, viendo unas fotos de los pollos criados en factoría, decidí hacerme vegetariana la mayoría de las personas que me conocían, sabedoras de mi obsoleta gran pasión por el consumo de carne y de todo el universo relacional generado alrededor de ello, se mosquearon; vaticinando que duraría poco, y no dando importancia de mi postura, me insultaron. Lo cual me indignó, pero también me tranquilizó dado lo fácil que me había resultado enfrentarme a mi misma atribuyéndole a la razón un peso más sólido que a la educación y la costumbre.

Hacerme vegetariano fue, como digo, una clara postura ética de "yo no participo", además de las otras ventajas que tiene; y en base a ese criterio, fui discreto a la hora de enarbolar argumentos en pro de mi postura, sencillamente me limitaba a comer sólo vegetales. Pese a lo cual no pasa día que las mentadas personas me recuerden que "un día fui", aunque ya no sea. El peso de la culpa. El famoso peso de la culpa. Aunque ya mis defensas no sean que "quién mejor que yo para saber lo que me pierdo", las delicias de los miembros seccionados en mi plato, los órganos cocidos... Si acaso, en un supuesto, jamás hubiera yo probado la carne, también me dirían que "qué se yo acerca de lo que me pierdo". Respuestas ridículas las hay a montones.

He dicho antes lo de la educación porque, más que biología o fisiología, nuestras costumbres ultraomnívoras (y homonívoras, ya dicho de paso ) entiendo que forman parte de un sistema educativo demasiado miope y poco imaginativo, que se limita a vomitar, con ligeros cambios de forma y modo, las lecciones aprehendidas desde pequeñas. Nuestra cotidianeidad rota en torno a una serie de movimientos más o menos programados por nosotras mismas, con un más o menos libre albedrío; y otras actitudes "preprogramadas", de un modo subliminal o evidente, por el sistema social imperante.

Para quienes llevar o dejar de llevar a cabo el culto gastronómico del consumo de cárnicos, supone una toma de conciencia o un posicionamiento vital, evidentemente también les supone una carga o descarga de conciencia ética. Quiero decir que, incluso las más acérrimas carnívoras y piscívoras , las que defienden a ultranza este modo de vida, lo hacen, en cierto manera, intuyendo tal vez en ello una incorrección. Me explico.

La carne no es necesaria para vivir. Es un hecho. La ingestión de peces tampoco es precisa. Partiendo de esos parámetros -avalados a su vez por centenares de millones de personas que en el planeta no pueden / quieren comer animales-, los argumentos entonces tienden hacia el mito del hombre cazador y el fantástico desarrollo del cerebro gracias al sangriento festín de nuestros antepasados. Esta leyenda no hace sino atribuirnos cualidades de predadoras que, al margen de su veracidad, nos encantan y nos fascinan; pues hoy día no llegamos más que a tristes predadoras pasivas en una sociedad encargada de maquillar el dolor ( y causarlo), disimular la muerte ( y matar ) y disfrazarlo todo de sonrisas tipo anuncio dentífrico. Y siempre es atractivo denominarnos "peligrosas", pese a que nuestro destino sea ser depredadas por la religión de la moneda en curso. Además el aumento de volumen cerebral ha traído consigo la incapacidad de predecir la lluvia, la bomba atómica, la ignorancia de lo importante y el amazacotamiento en el pensamiento único de nuestra insigne sociedad global. Amén de otras carencias más.

Pero si la carne supiera, por ejemplo, a excrementos de perro, y si, pongamos, el pescado fuera amargo como la hiel ¿ tanto defenderían esas personas su consumo ?. sin duda alguna: no. Se interrumpiría inmediatamente la matanza, pese a las supuestas maravillas que conlleva. En conclusión: comemos agonía porque nos encanta rendir pleitesía a nuestros sentidos a cualquier precio; nos hemos enamorado de la gastronomía hasta tal punto que -es una hipótesis de exposición-, si mañana en nuestras tiendas, con el consenso y la legitimidad de la ley y la aprobación de la sociedad, pudiéramos comprar carne de niña, tal vez la consumiríamos. Aunque sólo fuera por probar. Yo les puedo garantizar que muchas personas lo harían. Claro está, siempre que su precio fuese asequible y se ocultara pertinentemente el sacrificio. Para quienes creen que exagero y que es un despropósito mi aseveración deberían informarse de que, hoy en día, existen personas del primer mundo que han comido y comen carne humana con cierta cadencia.

Pero no quiero establecer un debate acerca de morbo o exponer la problemática ética de la antropofagia, pretendía solamente acentuar la disposición social hacia la satisfacción y el hedonismo. Cuanto más oprimidos nos encontramos por las reglamentaciones y los dispositivos sociales, tanto más nos arrojamos a la exigencia de nuestro derecho y nuestro deber de carpe diem, de gozar la "vida loca" y de bautizarnos con el título de "amas y señoras" del mundo, y aún del universo, porque ya es sabido que "ser humano" es sinónimo de vanidad. Es tal nuestro amor por nosotros que ya ni siquiera nos importa si la carne y el pez provocan infartos, invitan a los tumores o acumulan mercurio en nuestro cuerpo, porque nos compensa arrojarnos ciegamente al placer inmediato de saborear un pedazo de carroña convenientemente guarnicionado. El ser humano es, además, tremendamente resistente a la razón y notablemente impermeable a la lógica y a la sensibilidad.

Destruidos los conceptos de macho cazador y de impiedad; destruida la supuesta supremacía que proporciona un cerebro -dicen- evolucionado; destruido el argumento sobre la salud del consumo de cadáveres...¿ qué queda ?: la autosatisfacción. Somos culpables de irresponsabilidad, cómplices de asesinatos en el nombre del más puro placer y, por supuesto, enemigas de los equilibrios que la naturaleza guarda para sus componentes.

Hemos destruido esos equilibrios, por ello el ser humano camina hacia su extinción. ¿Exagero de nuevo?

Para las amantes de las cifras se ha calculado que necesitaríamos dos planetas y medio para satisfacer nuestras ansias de complacencia de un modo "sostenible". Habida cuenta que sólo "poseemos" uno, su fin está más que garantizado. Incluso las más compulsas homocéntricas deberían comprender qué tipo de legado dejamos en herencia a las generaciones venideras. Somos un cáncer que se extiende profunda y dolorosamente en su irreflexión.

La solución que proponen las más radicales consiste en el suicidio colectivo, lo cual encuentro un poco improbable y -eso sí-, exagerado, dado que todos los seres vivos tendemos a querer seguir estándolo, y es anormal lo contrario ( exceptuando el tema de la eutanasia ). Bastaría con aprender a vivir, amar la vida y amar incluso lo que no nos ama porque no sabe o no puede hacerlo. Dado que amar a lo que nos ama es amarnos a nosotras mismos, y sería regresar de nuevo a la autocomplacencia. Las soluciones son muchas, pero he entendido, priorizando la reflexión a la satisfacción física, que comer o no la carne de las demás es un camino indiscutible de equidad, justicia y belleza.


Fuente: HazteVegetariano.com
Autor: Xavier Bayle, artista español (Barcelona, 1969-). Activista y defensor de los derechos de los animales (en especial contra la corridas de toros). Durante dos años ha vivido en Polonia. Su trabajo abordan los problemas que afectan a los seres humanos y animales.

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miércoles, 19 de agosto de 2009

Una dieta sin carne: ¿Más allá de los argumentos intelectuales? Por Mark F. Carr y Gerald R. Winslow

El consumo de carne y su industria son perjudiciales para los humanos y su medio ambiente. No hay duda de que el vegetarianismo es una mejor forma de vida. Pero al afirmar eso, ¿trascendemos la investigación científica para hablar de valores? A eso se suelen limitar los argumentos a favor del vegetarianismo: publicar los beneficios de una dieta sin carne o presentar argumentos morales.

La pregunta es: ¿Es una obligación moral adoptar una dieta vegetariana?

Tom Regan, un destacado defensor de los derechos animales, contribuyó a llevar la discusión de lo que algunos llaman “vegetarianismo ético” dentro de un marco moral.1 Regan creía que si presentaba argumentos sólidos su audiencia optaría por el vegetarianismo. “Si mi razonamiento es correcto, la mayoría de los que lean esto deberían experimentar una transformación radical en sus vidas”, afirmaba.2 Como muchos otros, Regan no buscaba tan sólo defender el vegetarianismo. En realidad, buscaba no sólo cambiar la manera de pensar de las personas, sino también de alimentarse. Sin embargo, ¿tienen esos argumentos el peso suficiente como para producir un convencimiento intelectual y un cambio de conducta?

Estos interrogantes nos motivan a considerar los argumentos en favor del vegetarianismo. Si bien podríamos agruparlos de diversas maneras, hemos seleccionado cinco categorías.3

La salud como argumento

Los estudios científicos han mostrado que la proteína animal no es un elemento esencial en la dieta humana. Además, otros estudios muestran que la incidencia de algunas enfermedades se reduce significativamente en los que se abstienen de consumir carne. 4 Los que analizan el tema desde una perspectiva cristiana alegan que el vegetarianismo fue la “dieta original” de Dios, y citan la historia de la creación y la abundancia que Dios dio a Adán y Eva en el Edén. Según esta postura, el ser humano fue diseñado para vivir sin necesidad de utilizar la carne como alimento.

El segundo argumento desde una perspectiva cristiana se basa en evidencias científicas que muestran que la dieta vegetariana es más saludable. Como Dios creó nuestros cuerpos para que sean la habitación del Espíritu Santo (1 Corintios 3:16,17; 6:19, 20), tenemos la obligación de vivir vidas saludables. O sea que, al entender que esa es la dieta más saludable y que es posible implementarla, llega a ser la dieta moralmente preferible.

Los derechos de los animales

Al referirse a los deberes éticos hacia los animales, algunos autores combinan el lenguaje utilitario con el de los derechos de los animales.5 Para ellos es crucial la conciencia del daño y el sufrimiento que experimentan los animales usados como alimento. Es considerado inmoral causar ese sufrimiento para meramente satisfacer nuestras preferencias alimentarias.

Entre los estudios que culminaron en el libro The New Vegetarians: Promoting Health and Protecting Life [Los nuevos vegetarianos: la promoción de la salud y la protección de la vida], Paul R. Amato y Sonia A. Partridge identificaron 11 razones por las que la gente es vegetariana. La primera es “la preocupación por el sufrimiento animal o la creencia en los derechos animales”.6 La aceptación generalizada de estos derechos hace que éste sea un argumento particularmente fácil de aceptar. Es triste, sin embargo, que los derechos de las vacas, los pollos y los cerdos desconocidos sigan siendo anulados por los deseos del paladar. Además, tanto sus fundamentos filosóficos como las aplicaciones prácticas, continúan siendo difíciles de establecer en los humanos y aun más difícil en los animales.

Las preocupaciones ambientales

A pesar de los esfuerzos de gente como Jeremy Rifkin7 y Francis Moore Lappe,8 y más allá del éxito de sus libros, sólo un pequeño número de personas parece haber cambiado su dieta como resultado de preocupaciones ambientales. Por ejemplo, en la encuesta ya mencionada de Amato y Partridge, se halló que sólo un cinco por ciento se hizo vegetariano por sus preocupaciones ambientales.9 Por eso, aunque los éticos ambientales insisten en adoptar métodos de conservación y utilización de la tierra, rara vez se refieren explícitamente al vegetarianismo como obligación moral.

La evolución social

Nos referimos aquí a una variedad de posturas y autores que abogan por un cambio sociopolítico, reconociendo que existe cierta superposición con otras categorías. La obra de Lappe, por ejemplo, encaja en más de una categoría. Notemos su preocupación en el prefacio de la edición revisada de A Diet for a Small Planet [Una dieta para un planeta pequeño]: “Me surgió una duda más profunda… en relación con la dirección, con el impacto de lo sugerido. ¿Se interesarían los lectores de mi libro, y aun se centrarían tanto en los detalles nutricionales como para olvidar o ignorar el verdadero mensaje?" 10 (la cursiva es mía).


¿Cuál era ese “verdadero mensaje”? Más que nada, la autora deseaba que su trabajo destacara la manera en que la dieta individual “nos relaciona con los interrogantes más abarcantes del suministro de alimentos para toda la humanidad”.11

En la edición revisada y actualizada, Lappe destacó que le interesaba no sólo hacer que la cocina y la alimentación sean más simples y mejores sino también “la significación política y social” de nuestras elecciones alimentarias. 12

La mayordomía

El principio de mayordomía incorpora las preocupaciones de los éticos ambientales y de los activistas de los derechos de los animales. Andrew Linzey, al considerar el tema desde una perspectiva cristiana, insta a efectuar un cambio radical en la manera cristiana de interpretar su relación para con la creación divina. Linzey desafía la idea cristiana tradicional que afirma que este mundo y todo lo que está en él fue hecho tan sólo para elevar la raza humana. Los humanos son únicos en el orden de la creación, y esta característica requiere que asuman el papel especial de “especie sierva”. Como siervos de la creación, los mayordomos deben protegerla, imitando así a Dios. Basado en el concepto teológico del Dios sufriente, Linzey proclama: “No es suficiente tener una visión negativa de lo que deberíamos hacer para prevenir el sufrimiento. Necesitamos una visión positiva de la forma en que podemos cargar sobre nosotros el sufrimiento del mundo y transformarlo por el poder del Espíritu Santo”.13

Linzey insiste que los cristianos tienen que ir más allá de la idea de que Dios sufre cuando los humanos sufren. Cuando aceptamos plenamente el hecho de que “Dios sufre en todas las criaturas sufrientes” estaremos más preparados para aceptar nuestro papel de mayordomos.14 Desafortunadamente, para los adherentes a ésta y otras posturas, los oyentes probablemente se limiten a decir: “Sí, pero…”

Más allá del “Sí, pero…”

Cada uno de los argumentos ya descritos ha recibido gran aceptación en los ámbitos filosóficos y populares, pero el número de vegetarianos no refleja esos niveles de aceptación. La gente acepta intelectualmente los argumentos pero sigue comiendo hamburguesas. Es verdad que el vegetarianismo tiene más aceptación en el presente que hace 20 ó 30 años pero, ¿por qué la gente no modifica su estilo de vida? Y los que lo hacen, como muestra la encuesta de Amato y Partridge, ¿lo hacen por compasión hacia los animales que sufren el cruel destino del consumo humano?

Moralidad, convicción y acción

Es posible defender con habilidad los problemas morales asociados con el consumo de carne, pero cuando uno pasa de la simple descripción para prescribir obligaciones y acciones personales, es necesario llegar al corazón de la audiencia. Los cambios en la práctica personal a menudo se originan más en el corazón que en la mente. Los buenos argumentos no necesariamente se traducen en un cambio de estilo de vida. (Para entender la motivación de los autores de adoptar una dieta vegetariana, lee los relatos adicionales.)

Sharon Bloyd-Peshkin critica a los grupos ambientales, afirmando que estos grupos han fracasado en diseminar el vegetarianismo por temor a perder el número de miembros y los ingresos financieros. Sus observaciones en relación con los temas y métodos enfatizados por los grupos ambientales certifican aún más que las acciones prácticas surgirán sólo cuando las personas sean alcanzadas emocionalmente, además de intelectualmente. Al analizar las razones por las cuales los grupos ambientales no se vuelven vegetarianos,

Bloyd-Peshkin revela que una decisión difícil no es tanto el producto de un argumento sólido sino que son las emociones las que producen resultados concretos. Bloyd-Peshkin tiene razón al señalar que “el impacto ambiental del consumo de carne es demasiado indirecto”. Uno no se siente inducido a abandonar la carne en la fila del supermercado. Por el contrario, la reacción es diferente cuando uno se enfrenta con escenas de sufrimiento y tortura que preceden a la aparición de esa carne en el supermercado. Como dice ella, “es más probable que uno…. se enoje al ver la planta industrial que está en camino a casa, porque uno ve la contaminación que produce”.15

Hume y la fuerza de los sentimientos

No es ninguna novedad que los agentes morales son movidos más por la emoción que por la razón. Las obras filosóficas de David Hume destacaron esta realidad en el siglo XVIII. Pero la hegemonía del racionalismo en la moralidad de la sociedad occidental ha servido para que sus adherentes se opongan a apelar a la emoción en el proceso de desarrollar argumentos morales, ya que su uso es ridiculizado como sentimentalismo barato.16

Hume se rehusó a ignorar la fuerza del sentimiento en la vida moral del ser humano. Por el contrario, este sentimiento, considerado único en los humanos, distingue su capacidad de vivir una vida moral. Es ese “sentimiento de desaprobación que inevitablemente sentimos ante la aprehensión del barbarismo o la traición” lo que nos lleva a declarar tales actos como criminales o inmorales. Hume insiste que los actos humanos nunca son atribuibles a una razón “fría y desprendida”. La razón puede transmitir “el conocimiento de la verdad y la falsedad”, pero nunca servirá para adjuntar valoraciones de la virtud y el vicio, la esencia de la moralidad. Además, la razón nunca puede motivar a alguien a la acción. El sentimiento es la “primera fuente o impulso hacia el deseo y la voluntad”. Según Hume, “los fines últimos de las acciones humanas nunca pueden ser atribuidos a la razón, sino recomendarse enteramente a los sentimientos y afectos del ser humano, sin dependencia alguna de las facultades intelectuales”.17

Annette Baier, la defensora de Hume más prominente y capaz en la actualidad, lo resume así: “Para toda motivación a la acción, y para toda reacción evaluadora, la ‘razón’ debe ‘concordar’ con alguna ‘pasión’; la ‘cabeza’ debe obrar para el ‘corazón’”. 18 Es así que el cultivo y la práctica de estos sentimientos humanos permite la realidad práctica de vivir una vida moral.

¿Qué significa esto para la defensa del vegetarianismo? Se requiere algo más para lograr que la gente cambie sus hábitos alimentarios. Los buenos argumentos filosóficos no vuelven a nadie vegetariano. Los sentimientos morales, sin embargo, a menudo lo logran. La fuerza moral de los movimientos del corazón es un elemento esencial en la elección de un estilo de vida vegetariano.

Las virtudes del vegetarianismo

La simpatía es una de las virtudes relacionadas con el interés por el otro, ya que ese es su objeto de atención, pero presupone una cierta habilidad del agente para adoptar disposiciones altruistas y empáticas. Es así que cuando otro sufre, la simpatía nos impulsa a responder de una forma que alivie ese sufrimiento. Al igual que Hume, Edward F. Mooney afirma que la simpatía es “el ‘mecanismo’ por el cual compartimos la situación del otro y nos sentimos impulsados a responder con benevolencia”.19

La compasión está estrechamente ligada a la simpatía en esa relación con el otro. Etimológicamente, el énfasis está en la similitud del sentimiento del otro; literalmente, en “sufrir con”. Hay un sentimiento de comunidad compartida con otros humanos y, basados en la idea de mayordomía ya descrita, un sentido extendido de comunidad compartida que incluye a todos los seres. Como otras virtudes que requieren la emoción del agente, la compasión trasciende el simple estado afectivo para llegar a la acción. Sin embargo, como señala Lawrence Blum, esto implica que a menudo uno actuará “contrariamente al humor o las inclinaciones propias” porque lo hará en favor del otro. De hecho, aun cuando nuestras acciones puedan no eliminar inmediatamente el sufrimiento ajeno, tienen un “valor intrínseco para el sufriente, independientemente de su valor instrumental de mejorar” la suerte del otro.20

Conclusión

¿Qué efecto práctico tendrá la inclusión de la simpatía y la compasión en los argumentos intelectuales del vegetarianismo? Creemos que si nos transformamos en una sociedad donde se valoren y practiquen esas virtudes, veremos un aumento del vegetarianismo y una disminución en el consumo de carne. Estas virtudes nos servirán para trascender la aceptación moral de los argumentos en favor del vegetarianismo hacia su práctica real.

¿Tienen peso los argumentos filosóficos como para establecer la obligación moral de ser vegetarianos? ¿Requiere la virtud que los consumidores de carne se vuelvan vegetarianos? Y si es así, ¿debería la sociedad avanzar hacia la prohibición de la producción y el consumo de carne?

El presionar sobre obligaciones morales o legales continúa siendo problemático aun frente a los argumentos poderosos en favor del vegetarianismo. No podemos ni requerir que las personas sean virtuosas ni que coman ciertos alimentos, en especial en la cultura contemporánea. Es posible que llegue el tiempo en que las crisis ambientales y sociopolíticas de la humanidad obligue a los legisladores a exigir tales prácticas alimentarias. Mientras tanto, debemos conformarnos con la idea de que el vegetarianismo se limita a ser moralmente loable.

El chillido del conejo

Varias encinas magníficas se elevaban por detrás de la vieja cabaña. Papá, mi hermano Pete y yo estábamos en nuestra primera excursión de caza en la granja de mi abuelo en Michigan. Según papá, los conejos que habitaban en esos árboles eran particularmente veloces. Pete y yo caminábamos en la parte posterior de la cabaña sin hablar, ya que sabíamos que si los conejos nos oían, escaparían antes de que pudiéramos disparar.

Al llegar al borde de la cabaña, alisté mi escopeta de 20 milímetros. Papá apareció por el otro lado y en ese preciso momento un conejo salió como una flecha hacia las malezas del fondo. Nada en el mundo me podría haber distraído en ese momento, mientras mantenía al conejo dentro de mi campo visual, como papá me había enseñado. El animal se detuvo justo al comienzo de las malezas. Sabía que tenía que acercarme para dispararle así que me arrastré hacia él, pero antes de que pudiera acortar distancias, la caza terminó.

El tiro del rifle de papá resonó sobre mí al mismo tiempo que veía caer al conejo. Por el chillido del animal, supe que papá no lo había matado. El chillido era tan agudo e intenso que corrimos al lugar donde el animal se retorcía de dolor.

Papá se agachó y lo tomó de las patas traseras, lo apoyó en el piso, puso su pie sobre la cabeza del conejo y tiró. La sangre saltó de su cuerpo mientras su corazón intentaba un último esfuerzo.

Aunque traté, no pude ocultar el horror que sentí. Papá lo habrá notado, porque lo que dijo reveló su propia necesidad de justificar esa acción delante de sus dos hijos. “Es la forma más rápida de sacarlo de su miseria”, comentó. —Mark F. Carr

Las plumas del faisán

Me sentía sumamente orgulloso de mi nueva escopeta de 12 milímetros, que había comprado con el dinero que había ganado cosechando habichuelas verdes. Mi objetivo era aprender a cazar faisanes, gansos canadienses y otras “aves de caza” que abundaban en el Valle de Willamette, donde me crié. Mis padres confiaban en que mis 14 años eran suficientes para esa actividad.

Las primeras excursiones con mi amigo Bob no tuvieron éxito. A pesar de nuestros esfuerzos y de que los faisanes chinos son lentos y ruidosos al iniciar el vuelo, erramos todos los tiros. En realidad, nuestras salidas no eran más que largas caminatas otoñales salpicadas de momentos de excitación y disparos infructuosos.

Pero una mañana fuimos a cazar con “los grandes”: el hermano de Bob y su amigo. Como principiantes, se nos ordenó ir hasta el otro lado del maizal y esperar. Ellos, junto a su perro cazador, irían avanzando en nuestra dirección. Si erraban al blanco, debíamos disparar hacia las aves que volaban hacia nosotros.

Y así fue. Un magnífico faisán chino macho voló esquivando el disparo y se dirigió directamente hacia donde me encontraba agazapado. Apunté y disparé justo cuando me sobrevolaba. Las plumas se desperdigaron en todas direcciones. El perro vino corriendo y escogió la parte más grande de lo que quedaba del faisán. Estaba casi partido en dos. Pero en los restos podía ver el asombroso anillo blanco del pescuezo, las plumas rojas y verde oscuras de la cabeza y las hermosas largas y rayadas de la cola. El hermano de Bob le echó una mirada, dijo que no valía la pena llevarlo y lo arrojó entre unas zarzamoras.

Mientras ocultaba mi desilusión con falso fanfarroneo, tomé una de las plumas y la coloqué en mi gorra de caza. Más tarde, ya en casa, la analicé. No podía borrar de mi mente el ave colorida que había sido despedazada sin razón alguna. La irremediable estupidez de esa acción me abrumaba. Puse la escopeta en el armario, con el tiempo la vendí, y nunca más cacé ningún animal. —Gerald R. Winslow


Fuente: Diálogo Universitario
Autores: Mark R.Carr (Ph.D., University of Virginia) es profesor asociado de religión, y Gerald R. Winslow (Ph.D., Graduate Theological Union) es decano y profesor de ética cristiana en la Facultad de Religión, Loma Linda University, Loma Linda, California.
Notas y referencias: 1. La expresión “vegetarianos éticos” no se refiere a los vegetarianos que son moralmente correctos, sino más bien a los que eligen esta dieta por razones éticas. Ver Paul R. Amato y Sonia A. Partridge, The New Vegetarians: Promoting Health and Protecting Life (New York: Plenum, 1989), p. 35ff; Andrew Linzey y Jonathan Webber, “Vegetarianism”, Dictionary of Ethics, Theology and Society (New York: Routledge, 1996); Gotthard M. Teutsch, “Killing Animals: Reflections on the Ethics of Meat Eating”, Universitas 2 (1993): 98-107. 2. Tom Regan, All That Dwell Therein: Animal Rights and Environmental Ethics (Berkeley: University of California Press, 1982), p. 4. Peter Singer, autor de Animal Liberation: A New Ethics for Our Treatment of Animals (New York: Avon Books,1975), también trasciende la simple preocupación por el trato animal al afirmar que el vegetarianismo “no es un mero gesto simbólico…. Llegar a ser vegetariano es el paso más práctico y efectivo que se puede tomar para terminar con la matanza animal y para dejar de infligirles sufrimientos” (p. 165). 3. Ver el artículo de William O. Stephens “Five Arguments for Vegetarianism”, Environmental Ethics: Concepts, Policy, Theory (Mountain View, Calif.: Mayfield Publishing Company, 1998); Jordan Curnutt, “A New Argument for Vegetarianism”, Journal of Social Philosophy 28 (Winter 1997) 3: 153-172. 4. Para una buena introducción a una investigación en relación con esto, ver G. E. Fraser, “Associations Between Diet, Cancer, Ischemic Heart Disease, and All-Cause Mortality in Non- Hispanic White California Seventh-day Adventists”, American Journal of Clinical Nutrition 70 (suplemento, 1999): 5325- 5385. 5. Peter Singer y Tom Regan son los autores más destacados dentro de esta categoría. Animal Liberation (1975), de Peter Singer, sirvió para que la defensa del vegetarianismo se trasladara al ámbito moral. 6. Paul R. Amato y Sonia A. Partridge, The New Vegetarians: Promoting Health and Protecting Life (New York: Plenum Press, 1989), p. 34. 7. Ver Jeremy Rifkin, Beyond Beef: The Rise and Fall of the Cattle Culture (New York: Dutton Books, 1992). 8. Ver Francis Moore Lappe, Diet for a Small Planet, rev. ed. (New York: Ballantine Books, novena impresión, 1978). 9. Amato and Partridge, ibíd 10. Lappe, p. xviii. 11. Ibíd. 12. Id., p. xix. 13. Andrew Linzey, Animal Theology (Chicago: University of Illinois Press, 1995), pp. 58, 59. 14. Ibíd. 15. Sharon Bloyd-Peshkin, “Mumbling About Meat”, Vegetarian Times, October, 1991, p. 72. 16. Tom Regan revela esta disposición cuando afirma en All That Dwell Therein, p. 4, que es posible suponer que los vegetarianos “sufren de un perverso sentimentalismo”. Que ellos “representan una forma de vida donde un excesivo sentimentalismo ha rebosado los bordes de la acción racional”. Afortunadamente, Regan rechaza esta postura, aunque no ignora la fuerza del sentimiento al proceder en su esfuerzo de proveer un “fundamento racional” para el vegetarianismo. 17. David Hume, An Enquiry Concerning the Principles of Morals, reimpresión de la edición de 1777 (La Salle, Illinois: Open Court, 2a. ed., séptima impresión, 1995), p. 134. 18. Annette Baier, “Hume, David” Encyclopedia of Ethics (New York: Garland, 1992). 19. Edward F. Mooney, “Sympathy”, Encyclopedia of Ethics. 20. Lawrence Blum, “Compassion”, en Explaining Emotions; editado por A. Rorty (Berkeley: University of California Press, 1980), p. 515.

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viernes, 7 de agosto de 2009

"Si las hijas de Obama comen sano en el colegio, ¿por qué yo no?"

Un anuncio que pone a las hijas del presidente como ejemplo de quienes comen bien ha levantado ampollas en EEUU

Un anuncio que pide comidas más sanas en los comedores escolares y cita a las hijas del presidente de EEUU, Barack Obama, como ejemplo de quienes sí comen bien, ha levantado una polémica en ciertos círculos en EEUU.

"Si las hijas de Obama comen sano en el colegio, ¿por qué yo no?" se pregunta una niña de raza negra en los carteles publicitarios colocados desde esta semana en el metro de Washington.

De momento, la Casa Blanca no ha hecho comentario alguno sobre el anuncio.

La niña que pone cara al anuncio se llama Jasmine Messiah, tiene 8 años, es vegetariana*, vive en Florida y va a un colegio público, según el diario online Politico.com.

La campaña publicitaria está pagada por el grupo sin fines de lucro 'Comité de Médicos por una Medicina Responsable' que patrocinan un proyecto de ley en el Congreso para que haya más frutas, verduras y opciones vegetarianas o con bajo contenido de grasas en los almuerzos que ofrecen las escuelas públicas, revela el mencionado diario.

La niña del cartel, según Político, ha escrito a las hijas de Obama, Malia y Sasha, pidiéndoles que escriban al Congreso para que aprueben la ley que obligará a dar de comer mejor a los niños en todas las escuelas.

Jasmine ya ha escrito a los congresistas y, según Politico, les pide así a las hijas de Obama que la ayuden porque según dice "muchas escuelas, incluyendo la mía, no ofrecen suficientes frutas, verduras y platos vegetarianos".

Pero el director de Estudios de Gobierno en el Instituto Brookings, Darrell West, ha destacado en declaraciones a Político el riesgo que tiene utilizar a las niñas de Obama en un asunto así.

"Eso es especialmente relevante, en este caso, porque las hijas (de Obama) son muy jóvenes" y porque la Casa Blanca, desde el primer momento, ha tratado de crear un escudo protector en torno a ellas.

En opinión de West, desde luego ésta "no es la mejor forma de ganarse el corazón del Presidente".

Lo mismo opina el profesor de Comunicación de la Universidad George Washington, Steven Roberts, quien subraya que el "mejor camino para conseguir algo no es enfadar a un presidente tan popular".

En opinión de Roberts, el asunto está tan claro que "despediría al organizador de la campaña".

Las niñas de Obama van a un colegio privado y exclusivo de Washington, el mismo al que fue Chelsea, la hija de Bill y Hillary Clinton.

El presidente del comité de médicos que auspicia la campaña, Neal Barnard, ha subrayado que "en la mayoría de las escuelas los niños y las niñas no tienen alternativa a la dieta con carnes, quesos y elevadas calorías que contribuye a la obesidad infantil y los problemas de salud".

Y añade que "el Congreso debe intervenir para que todas las escuelas, no importa cuán pobres sean, provean verduras, frutas, y opciones saludables sin lácteos, y el Congreso debe dar los fondos para que esto sea factible".

De acuerdo con los Centros para Control y Prevención de Enfermedades una de cada tres personas nacidas en 2000 desarrollará diabetes en algún punto de su vida. Otros estudios han encontrado una tendencia creciente de exceso de peso y obesidad entre los niños, y un incremento sustancial del problema entre los hijos de inmigrantes.

Fuente: Público.es
* Agregado por Ojo Adventista ya que en el original de Político.com hace hincapié en ello."... Jasmine Messiah, an 8-year-old vegetarian from a Florida public school..."
Fotografía; Politico.com

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viernes, 20 de marzo de 2009

Vegetarianos celebran el "Día Mundial Sin Carne" en el país de las vacas

Buenos Aires, 20 mar.- En Argentina, uno de los países de mayor producción y consumo de carne vacuna, decenas de vegetarianos se reunieron hoy en una céntrica plaza de Buenos Aires para celebrar el "Día Mundial Sin Carne" con el objetivo de promocionar lo que califican como "una dieta libre de crueldad y sin violencia".

El "Día Sin Carne" es un evento internacional creado hace más de dos décadas que la organización
AnimaNaturalis celebra en Argentina desde hace dos años con el propósito de exponer al público "las bondades y beneficios de una dieta vegetal", mientras se promueven alternativas a la carne y los lácteos.

"¡Por tu vida, tu salud, la del planeta y de los animales!", es el lema escogido para este día, en el que "quienes ya optamos por un estilo de vida respetuoso invitamos a quienes todavía no lo han hecho a conocer los beneficios de una dieta vegetariana", explicó a Efe la directora de AnimaNaturalis en Argentina, Verónica Cerrato.

En su opinión, "ser vegetariano no sólo está bueno por un tema de respeto hacia los animales, sino que también es ser compasivo con el planeta y con el resto de los humanos".

Cerrato hizo hincapié en los riesgos que tiene el consumo de carne, al destacar que en Argentina la primera causa de mortandad son las enfermedades cardiovasculares, cuyo riesgo "se reduce en un 40 por ciento siendo vegetariano, así como la posibilidad de alzheimer, diabetes y obesidad".

Para ilustrar sus advertencias, aportó datos como que, según la la Organización de la ONU para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se necesitan al menos siete u ocho kilos de cereal para producir sólo un kilo de carne de vaca o que para producir dicho kilo se usa tanta agua como 40 lavabos o 300 descargas del inodoro.

Cerrato reconoció que aunque Argentina sea uno de los países en los que más carne se produce y consume, comerla "es un aspecto cultural", por lo que, aunque al público "quizás le cueste un poco más" aceptar su mensaje, "cada vez es más la gente que se está uniendo a esta forma de vida" vegetariana.

La misión principal de la organización, recordó Cerrato, es "establecer, difundir y proteger los derechos de todos los animales", por los que trabajan "en cuatro áreas principales: animales usados como comida, como entretenimiento, para experimentación y como vestimenta".

Para poder difundir todas estas ideas, aprovecharon la jornada de hoy para llevar a cabo diferentes acciones, entre las que destacó la degustación de comida vegetariana, con propuestas como el "falafel", una albóndiga hecha con garbanzos; mayonesa de soja con tofu; y soja texturizada condimentada con pimentón dulce.

El consumo anual promedio de carne vacuna en Argentina, el sexto exportador mundial de este alimento, es de entre 65 y 70 kilogramos por persona.

Por mas información, DiaSinCarne.com

Fuente: Yahoo.com / EFE

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lunes, 19 de enero de 2009

Razones para ser vegetariano, según PeTA


GoVeg.com
Vea mas informacion sobre vegetarianismo, haciendo clic aquí.

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domingo, 19 de octubre de 2008

La osteoartritis

- Soy una mujer de 68 años. Me duelen las rodillas al caminar. El doctor me dijo 
que sufro de osteoartritis y que debería tomar algún analgésico de venta libre 
y perder peso. ¿Podría decir algo más de esta afección y qué convendría que haga al respecto?


- La osteoartritis es la forma más común de artritis, y se presenta con más frecuencia con la edad. La artritis es la inflamación de una articulación. Las articulaciones son las interfases de los huesos, cubiertas por un suave cartílago y encapsuladas en un saco fibroso. El revestimiento del saco se llama sinovio, y segrega el líquido sinovial, que lubrica las articulaciones.

En la artritis reumatoidea, el sinovio se inflama porque es atacado por el sistema inmunológico del cuerpo como si fuera un tejido extraño. Esta equivocada respuesta inmunológica causa inflamación y las secreciones inflamatorias dañan el cartílago y la articulación, lo que los lleva a deformarse. Aún no se sabe bien por qué el cuerpo ataca a sus propias membranas.

Otras formas de artritis pueden estar asociadas con la infección, los tumores o aun la gota. En este último caso, cristales de ácido úrico se precipitan en la articulación y causan inflamación.

La osteoartritis no está asociada con infecciones, tumores, cristales o anticuerpos propios, sino que aparentemente se da cuando existe una predisposición familiar en personas que han abusado seriamente de sus articulaciones o inclusive en los que han sufrido golpes de consideración. En la osteoartritis, el cartílago que cubre el extremo del hueso se degenera por razones que no son completamente claras, y se produce una inflamación leve o moderada. El hueso que está bajo el cartílago dañado se torna cada vez más denso, y los crecimientos óseos en los extremos de la articulación causan articulaciones de aspecto desparejo.

Cuando este proceso involucra articulaciones como rodillas o cadera, puede producir dificultad para desplazarse. Si en cambio produce artritis de las articulaciones pequeñas (las manos), la persona experimenta una pérdida de la destreza y debilidad en los miembros.

El ejercicio puede ser nocivo para las articulaciones con osteoartritis, pero los ejercicios acuáticos (natación) han mostrado ser de gran ayuda y lo mejor para estos casos. Es bueno perder peso, especialmente si están comprometidas las articulaciones de rodilla y cadera. Los cambios en el régimen alimentario no resultan de gran ayuda, aunque la reducción del ácido úrico puede contribuir a mejorar la artritis reumatoidea. De allí el beneficio de una dieta vegetariana.

Algunos han promovido el uso de sulfato de chodroitina y de glucosamina, pero un estudio serio halló que no eran superiores a un placebo (la proverbial “píldora de azúcar”). Algunos datos recomiendan inyectar ácido hialurónico en la articulación, y gran parte del tratamiento se centra en el alivio del dolor. Se ha mostrado que en algunos casos es posible reducir el dolor mediante la acupuntura, pero en general se suele usar el acetaminofeno (Tylenol). Los antiinflamatorios no esteroideos tales como el Naproxen pueden ser usados con la menor dosis efectiva en casos en que el Tylenol no resulte útil, aunque tienen efectos secundarios gástricos.

A muchos les beneficia una intervención quirúrgica que reemplace la articulación y, aunque se solía retrasar esto tanto como fuera posible, algunos estudios indican que el reemplazo temprano puede prevenir la debilidad muscular y asociarse con un estilo de vida más productivo.
Está claro que el tema difícilmente está agotado; su médico puede darle consejos más específicos para atender las necesidades individuales.

Esperamos que obtenga el 
suficiente alivio y que pueda disfrutar de la vida.




*Clegg, D. et al., The New England Journal of Medicine, 2006, 354, pp. 794-808.

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domingo, 7 de septiembre de 2008

LA ONU RECOMIENDA RECUCIR EL CONSUMO DE CARNE para luchar contra el CAMBIO CLIMATICO

  • Ha estimado que el sector ganadero representa una quinta parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
  • Según el presidente del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), Rajendrat Pachauri, que es vegetariano.

La gente debería dejar de comer carne un día a la semana si quiere hacer una contribución personal y efectiva a la lucha contra el cambio climático, según el presidente del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), Rajendrat Pachauri.

En una entrevista con el dominical británico The Observer, el presidente del IPCC, premio Nobel de la Paz 2007 junto al ex vicepresidente de EEUU Al Gore, destacó la importancia de cambios en la dieta por la gran cantidad de emisiones de dióxido de carbono y otros problemas medioambientales asociados a la cría de ganado.

En opinión del economista indio, que es vegetariano, es relativamente fácil modificar los hábitos alimenticios en comparación con la modificación de los sistemas de transporte. Una vez eliminado el consumo de carne un día a la semana, Pachauri propone seguir reduciéndolo.

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha estimado que el sector ganadero representa una quinta parte de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Además, también es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos. La FAO ha advertido, asimismo, que el consumo de carne va a duplicarse para mediados de siglo.

Fuente: 20minutos.es

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martes, 12 de agosto de 2008

¡NO A LA CARNE! en Dresde finaliza el 38º Congreso Mundial Vegetariano de la IVU

El 38 Congreso Mundial Vegetariano (IVU) tiene lugar en Dresde. Por ecologismo, por espiritualidad, por salud… las propuestas de los ponentes son variopintas; su común denominador es empero sencillo: NO A LA CARNE.

Un congreso internacional reúne en Dresde a vegetarianos de todo el mundo. Según la Asociación Alemana de Vegetarianos, la comida sin carne goza de una aceptación cada vez mayor. Entretanto, alrededor de 10 por ciento de los alemanes son vegetarianos; un tercio de ellos, mujeres, con educación superior y menores de 25 años. En los estados federados de la antigua República Democrática Alemana esta conciencia no está tan desarrollada, explican los organizadores, los programas estatales hasta hace 20 años no consideraban esta opción.

“La comida sin proteína animal se está volviendo usual”, explica a agencias Hilmar Steppat, portavoz de la asociación organizadora. En 1983 sólo un 0,6 por ciento de los alemanes se declaraba vegetariano. En aquel tiempo, en los supermercados casi no se encontraba comida para este grupo de consumidores. Un cuarto de siglo más tarde, incluso los supermercados de bajo costo tienen productos especiales para vegetarianos: schnitzel o milanesas de soya, mezclas vegetales para albóndigas, salchichas de tofu.

600 participantes acuden al 38. Congreso Mundial de Vegetarianos en Dresde; de 31 países provienen. Los temas a tratar van de la protección a los animales, pasando por la salud, la política, la ética y la espiritualidad. Cada corriente vegetariana tiene sus propios motivos no sólo para no ingerir la carne de un animal, sino para no consumir ningún tipo de proteína animal.

Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: La producción masiva de soya -para el tofu-, ¿también atenta contra el medio ambiente?Uniendo a los vegetarianos desde hace 100 años

“No hay por qué empezar abandonando completamente toda proteína animal”, asevera Steppat; un día a la semana basta en su opinión para comenzar. Obviamente, no todos los vegetarianos concordarían con Steppat, Sin embargo, con los porqués de las personas para excluir al mundo animal de la dieta, la Asociación Alemana de Vegetarianos no se mete; desde 1892 aglutinan todas las corrientes.


La prueba es que el programa del congreso incluye a ponencias variopintas: desde los que defienden los derechos de los animales y ven en la ganadería una reproducción del infierno dantesco, pasando por los ecologistas y los médicos. También están presentes especialistas en proteínas vegetales amenazadas tales como la quínoa o el amaranto andino. En el extremo del espectro se coloca una ponencia que apuesta por los vegetales como la mejor vía para el feminismo.

Fuente: DEUTSCHE WELLE

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sábado, 23 de febrero de 2008

VEGETARIANO: ¿SNOBISMO O UNA ELECCION SALUDABLE?


Algunos quizá "inspirados" por celebridades y otros, por convicción, siguen esta "onda verde", que tiene acérrimos seguidores y detractores. Más allá de ser una manera de alimentarse, también es un modo de vida. Conózcalo

"Existe una tendencia mundial para volver a comer de una manera más saludable y, por error, la gente piensa que una dieta vegetariana es la panacea para la salud. Sin embargo, el pasaje de una alimentación tradicional a una vegetariana se debe hacer de manera gradual, para que el organismo se vaya acostumbrando. Se debe ir reduciendo parcialmente el consumo de carnes rojas, incluyendo más verduras y legumbres.

Lamentablemente, es normal que se limite el consumo de carnes y de productos animales de un día para el otro, llevando al organismo a enfermedades por carencia, en especial del calcio y ciertas vitaminas y minerales. Cuanto más estricta sea la dieta vegetariana y cuantos más grupos se restrinjan de su alimentación, más dificultad tendrán en obtener los nutrientes necesarios", explica Leticia Radavero, nutricionista.

Por su parte, Manuel Alfredo Martí, presidente de la Unión Vegetariana Argentina (UVA), no coincide con esta opinión. "Una dieta equilibrada a base de vegetales no ofrece carencias de ningún tipo, este es un mito que circula para sembrar la confusión, cuando en realidad son las que están basadas en carnes las que generan la mayoría de enfermedades que llenan los hospitales y sanatorios". De esta manera, está planteado el debate.

Disciplina con tradición

"Esta forma de alimentarse es muy antigua. Antes de que el hombre dominara el fuego se comía todo crudo y, en ese momento la recolección de frutos, hojas y raíces era primordial. Luego, las costumbres fueron cambiando. En la historia más cercana se tienen registros de miles de años de antigüedad, como en India, China y otros lugares, donde se practica desde que se tenga memoria.

En Occidente y de la mano de Hipócrates, el padre de la Medicina, el vegetarianismo fue conocido y promovido como una herramienta para conservar la buena salud, pero hoy estos conceptos han sido olvidados por la mayoría de los profesionales de la salud", describe Martí, quien también es ambientalista y escritor.

En la historia se pueden encontrar muchos personajes célebres que fueron vegetarianos, como Buda, Darwin, Dostoievsky, Einstein, Tolstoi, Leonardo Da Vinci, Víctor Hugo, Wagner, Cousteau, Nietzsche, San Francisco de Asís, Pitágoras, Séneca, Teresa de Calcuta y Ghandi. También, muchos artistas contemporáneos adoptan esta forma de vivir, como Brad Pitt, Bryan Adams, Kim Bassinger, Martina Navratilova, Moby, Pamela Anderson, Paul Mc Cartney, Peter Gabriel y la lista podría seguir.

Primeros "bocados"
Hoy en día hay muchos chicos y adultos que se vuelcan hacia esta alternativa. No son pocos los casos de personas que rechazan comer animales y la familia, a veces, suele ver esto con preocupación o no comprende los motivos. "Como en todos los aspectos de la vida, y este no es una excepción, existen varios caminos para llegar al vegetarianismo. Cada uno tiene su propia fórmula, pero tiene que existir un convencimiento profundo y concreto, dado por una toma de conciencia, relacionada con la vida misma.

Se puede empezar repentina o gradualmente, eso dependerá de cada individuo. Pero se recomienda siempre consultar con un médico que conozca del tema, para que aconseje según las características de cada individuo. Si bien uno puede empezar por diferentes motivos, como problemas de salud, por amor a los animales, por cuestiones religiosas, por razones humanitarias, o simplemente por regresar a nuestra naturaleza, se verá que cuando el cambio se efectiviza, todas estas aparentes diferentes razones, se unifican y se complementan perfectamente", concluye el titular de la UVA.

Ser vegetariano en la Argentina, sin dudas, es más complicado que en la India, por ejemplo. "Vivir en el país con mayor consumo de carne roja per capita del mundo no es algo fácil, pero esto está cambiando a una velocidad no imaginada", relata el entrevistado.

"La discriminación existe en muchos ámbitos, comedores laborales, educacionales, medios de transporte de larga distancia, hospitales, medicinas prepagas, obras sociales y organismos oficiales. Está claro ignoran por completo las necesidades de la comunidad vegetariana de nuestro país, pero lo paradójico de esta situación es que a la mayoría de las personas, el vegetarianismo 'como concepto' les cae muy bien", describe el presidente de la UVA.

La Organización de las Naciones Unidas asegura que la industria de la carne es la principal generadora de gases de efecto invernadero, por lo tanto consumo de vegetales evita esto, la deforestación para implantar pasturas o cultivos forrajeros, y la contaminación del agua, la tierra y el aire, que producen los frigoríficos y las curtiembres, entre otros efectos negativos. Basado en esto, la UVA lanzó una campaña internacional que se denomina. "Salva el planeta, cambia la dieta". Según Manuel Martí, "ser vegetariano es estar en armonía con la naturaleza".


Distintas vertientes
  • Vegetariano es el término que engloba a todas las personas que en sus dietas no incluyen carnes de ningún tipo. Según las diferentes variantes de esta palabra, existen diferentes clasificaciones:
  • Ovo-lacto-vegetariano: además de alimentos de origen vegetal también incluye en su dieta, derivados de animal, como huevos y lácteos.
  • Ovo-vegetariano: incluye huevos.
  • Lacto-vegetariano: incluye lácteos de origen animal y sus derivados.
  • Api: es el prefijo con que se designa a quien consume miel, y generalmente y se puede referir indistintamente a cualquiera de variantes anteriores.
  • Vegetariano vegano: es quien sigue una dieta exclusivamente basada en alimentos de origen vegetal, sin excepciones de ningún tipo, excluyendo también en todo el ámbito de su vida el uso de derivados de animales o de productos que hayan implicado para su fabricación o producción la explotación y/o el sufrimiento de algún animal. No utiliza en su vida los derivados de la matanza y/o explotación de animales, como cuero, lana, seda, cosméticos, etc., oponiéndose también a todo experimento y testeo sobre animales, dándole de este modo una especial importancia a la ética.
  • Crudívoro vegetariano: es aquel que come todo crudo, frutas, verduras, nueces, semillas, legumbres, cereales, brotes, etc. No cocina ni calienta las comidas.
Fuente: Mariela Bernardi para Infobae.com

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