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miércoles, 14 de marzo de 2012

Coca-Cola y Pepsi cambian su composición por un posible cancerígeno

California ha dictaminado que contienen un colorante cancerígeno en ratasMejor prevenir. Y si es con un producto cuyo único cometido es dar color, mejor. Es lo que han pensado los fabricantes de bebidas Coca-Cola y Pepsi, que han decidido cambiar la composición de sus productos ante la sospecha de que uno de sus integrantes sea cancerígeno, según informa la web de la BBC.

El producto en cuestión es el 4-metilimidazol (abreviado como 4-MEI), un colorante que se utiliza para dar el aspecto de caramelo (y que de hecho se produce naturalmente en la cocción de algunos alimentos). Y la alarma ha surgido porque el Estado de California lo ha incluido en la lista de posibles cancerígenos después de un ensayo en ratas. De hecho, según la BBC, las compañías ya han empezado a cambiar su composición en este Estado. Y ello a pesar de que la Agencia del Medicamento estadounidense (FDA / Administración de Drogas y Alimentos) calcula que de acuerdo con ese ensayo una persona debería tomar mil latas diarias de refresco para notar el efecto adverso. La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria(EFSA)evaluó el año pasado este producto, y concluyó que no había datos para determinar que era carcinogénico.

Un portavoz de Coca-Cola en España ha declarado que el producto no es un ingrediente, sino que es "un residuo que se produce en el proceso de caramelización". Y que no se encuentra solo en las bebidas. "Hay más en una tostada", dice, o en muchos alimentos que se tuestan o se someten al fuego."De hecho, está considerado un 2B en la lista de cancerígenos de la OMS", lo que implica que es solo un "posible" carcinogénico, indica el portavoz.

Según los cálculos de la compañía, para que una persona sufriera el mismo efecto que se vio en el ensayo en ratas tendría que tomar unas 18.000 latas de bebida al día durante un largo periodo de tiempo.

"Lo que sucede es que la legislación en California obliga a indicar su presencia en la etiqueta independientemente de su cantidad y riesgo", afirma el portavoz, y, antes que eso, la compañía está revisando el proceso de fabricación para evitar que aparezca el residuo.

El caso es similar al del hallazgo de acrilamidas en las patatas fritas por investigadores suecos en 2002 ( ver "Papas fritas podria causar cancer" / Ojo Adventista). Al igual que el 4-MEI, se trata de u producto que se produce durante la combustión (en este caso, al freír), y que causó gran alarma hasta que se determinó que la cantidad presente en los alimentos estaba por debajo del nivel de riesgo.




Fuente: ElPais.com
Autor: Emilio De Benito
Nota: Comunicado de los fabricantes de bebidas sobre los colorantes / ANFABRA







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lunes, 30 de enero de 2012

Loma Linda contra McDonald's

National Geographic declaró 'zona azul' a Loma Linda, CA.En Loma Linda, fumar y beber está mal visto. Más que eso, está prohibido. Desde hace casi tres décadas nadie osa a encenderse un cigarrillo, ya sea en un local cerrado o al aire libre, y las famosas licorerías que imperan en el resto del país y que Hollywood se ha encargado de popularizar durante años, no existen.

Por eso, en esta localidad de 21.000 habitantes, controlada en su mayoría por miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, la idea de acoger un McDonald's es poco menos que escandalosa. Acabarían con su récord inmaculado, establecido por la revista National Geographic, de "zona azul", designado para localidades donde sus habitantes viven más de 90 y 100 años de una forma saludable.

En el mundo sólo existen cuatro de esos lugares, Okinawa, en Japón, Cerdeña, en Italia, Nicoya, en Costa Rica, y Loma Linda, donde, sin embargo, la posibilidad de introducir un McDonald's en la economía local seduce a algunos políticos por los puestos de trabajo y los impuestos adicionales que supondría.

El Concejo de la ciudad ha dado el primer paso al votar, por 3 votos contra 2, a favor de la llegada de ese restaurante dentro de un plan urbanístico para dar cabida a nuevos negocios.

Desde el gigantesco emporio, que da empleo a 400.000 personas en todo Estados Unidos y que el año pasado cerró con un beneficio neto de 5,503 millones de dólares —un 11% más que el año pasado—, aseguran que añadirían una "experiencia gastronómica contemporánea al pueblo, además de impulsar el crecimiento económico", de acuerdo a John Lueken, director regional de McDonald's en el sur de California.

Sin embargo, las voces médicas del pueblo, que son muchas y el orgullo del lugar con más de 600.000 pacientes atendidos el año pasado en sus varios centros médicos, dicen que no es un argumento convincente por parte de una cadena cuyos menús dificilmente bajan de las 1.200 calorías. "Tratar de decir que la comida de McDonald's es sana es como incorporar cinco miligramos de Vitamina C en un cigarrillo", apunta con sorna al Los Angeles Times la doctora Sylvie Wellhausen, miembro de la Coalición Saludable de Loma Linda.

Para combatir su posible efecto, grupos médicos esperan que se apruebe una ley para evitar la proliferación de restaurantes de comida rápida y lograr, de paso, que no se dañe la límpida imagen del lugar con uno de las clásicos arcos dorados que pueblan la geografía del resto del país.



Otras notas relacionadas:

• McDonald’s faces opposition in Loma Linda, California, from health advocates and Seventh-day Adventists / NYDailyNews.com
• They're NOT lovin' it: 'Healthiest town in America' fights plan to get McDonald's / Dailymail.co.uk
• McDonald's to open restaurant in America's healthiest city / Telegraph.co.uk
• Food Fight: Loma Linda's Seventh-Day Adventists Outraged Over McDonald's / ABCnews.com
• Loma Linda residents try to keep city healthy / sbSun.com
• Planned McDonalds divides health-conscious Loma Linda / LATimes.com






Fuente: ElMundo.es / Un pueblo contra McDonald's
Autor: Pablo Scarpellini
Fotografía: SoCal City To McDonald’s: Get Off My Super Healthy Lawn / Gawker.com






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martes, 16 de agosto de 2011

Adventistas celebran las nuevas advertencias en las cajetillas de cigarrillos en los EEUU

• Nueve imágenes gráficas deberán ser rotadas en todas las cajas de cigarrillos desde octubre de 2012

Los líderes adventistas de salud celebraron la nueva política de los Estados Unidos que requiere que los fabricantes de cigarrillos añadan nuevas advertencias gráficas en las cajetillas a partir de octubre del próximo año.

El pasado martes, funcionarios estadounidenses anunciaron que los fabricantes de cigarrillos deberán exhibir una de nueve imágenes (FDA fotografías en alta resolución, textos en español), que incluyen un fumador enfermo que trata de respirar con una máscara de oxígeno o una boca con dientes manchados. Las nuevas advertencias gráficas tienen que cubrir la mitad superior de todas las cajetillas de cigarrillos y el veinte por ciento superior de cada aviso, dijeron funcionarios del Ministerio de Salud y Servicios Humanos del país.

Estos avisos forman parte de una ley de 2009 que permitió que la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) del país regule la industria del tabaco. Desde entonces, varias tabacaleras han demandado a la FDA, afirmando que este requisito viola el derecho constitucional a la libertad de expresión.

"Es precisamente porque apoyamos la libertad de expresión que celebramos la utilización de imágenes que valen por mil palabras", dijo el Dr. Allan Handysides, director de Ministerios de Salud de la Iglesia Adventista mundial. "Estas imágenes transmitirán un mensaje de naturaleza veraz y terapéutica".

El cigarrillo es la causa principal de muerte evitable y prematura en los Estados Unidos, y produce cinco millones de muertes cada año, dijo Handysides. Más de veinte países requieren imágenes gráficas de advertencia, incluido Canadá, que en 2000 requirió que no menos del sesenta por ciento de los avisos y etiquetas presenten advertencias. Eso ha hecho disminuir significativamente el índice de fumadores en el país, dijo Handysides.

"Celebramos esta valiente medida e instamos al gobierno a que dé el siguiente paso: que ratifique el Convenio Marco para el Control del Tabaco", dijo, Peter Landless, director asociado de Ministerios de Salud de la Iglesia Adventista mundial al referirse a un tratado adoptado por la Organización Mundial de la Salud en 2003. Estados Unidos es una de las 22 naciones que no ha ratificado el tratado, que establece normas universales donde se especifican los peligros del tabaco y se limita su uso.

"Hay una relación inextricable entre el cigarrillo y el cáncer de pulmón, tanto en los que fuman como en los fumadores pasivos", dijo Landless. "Deben emplearse todos los métodos posibles para hacer disminuir el número de fumadores si es que queremos que disminuyan las muertes relacionadas con el consumo del tabaco".

La Iglesia Adventista, cuyo "Plan de Cinco Días para Dejar de Fumar" fue uno de los primeros programas contra el consumo de tabaco, trabaja ahora de manera conjunta con la "Campaña por los Niños Libres de Tabaco", la Sociedad del Cáncer y las Asociaciones Cardíaca y Pulmonar de los Estados Unidos. *


• EEUU endurece campaña contra el tabaquismo

Dientes putrefactos. Pulmones enfermos. El cadáver de un fumador. Esas son las imágenes de algunas de las nueve etiquetas de advertencia que muestran los peligros del tabaquismo y que serán requeridas por la Administración de Medicinas y Alimentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para todos los paquetes de cigarrillos vendidos en el país a partir de septiembre de 2012 (ver informe FDA).

Otras de las nuevas imágenes son un hombre con traqueotomía, fumando, y una madre con un bebé en los brazos y humo de cigarrillos alrededor de ellos. Las etiquetas incluirán frases como “Fumar puede matarte” y “los cigarrillos causan cáncer”. Las etiquetas, que la FDA dio a conocer el martes, son parte del cambio más significativo a los paquetes de cigarrillos en Estados Unidos en los últimos 25 años.

Son parte de una vasta campaña para reducir el tabaquismo, que mata anualmente a 443 mil personas en el país. Las etiquetas cubrirán la mitad superior de la cajetilla, en ambos lados, e incluyen un número telefónico para los que quieran dejar de fumar. Las etiquetas de advertencia de la FDA deberán aparecer además en los anuncios, cubriendo el 20% de su superficie.

“Este tipo de advertencia gráfica descarnada fortalece el entendimiento de la gente de los peligros de fumar”, dijo la comisionada de la FDA Margaret Hamburg en una entrevista con The Associated Press.

Quieren elevar conciencia

“Claramente tenemos que renovar una conversación nacional sobre estos temas y aumentar la conciencia”, agregó. La nueva disposición fue incluida en una ley aprobada en 2009 que, por primera vez, dio al gobierno federal autoridad para regular el consumo de tabaco, incluyendo directrices en su mercadeo, etiquetado, prohibir ciertos productos y limitar la nicotina.

El anuncio sigue un examen de escritos científicos, comentarios públicos y resultados de un estudio comisionado por la FDA de 36 etiquetas propuestas en noviembre pasado. En los últimos años más de 30 países o jurisdicciones han adoptado etiquetas similares a las de la FDA. Estados Unidos adoptó las primeras etiquetas de advertencia en 1965 y las de la actualidad fueron incluidas en todas las cajetillas de cigarrillos a mediados de la década de 1980.

La FDA dijo que las nuevas etiquetas “ilustrarán clara y gráficamente los riesgos que para la salud entraña fumar”, además de animar a los fumadores a que abandonen el hábito y al mismo tiempo intenta convencer a los no fumadores y adolescentes a que no lo empiecen. “Estas etiquetas son descripciones francas, honestas y poderosas y detallan gráficamente los peligros que para la salud entraña el fumar”, dijo en una declaración la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius.

El presidente de la Sociedad Estadounidense contra el Cáncer, John R. Seffrin, elogió las nuevas etiquetas. Dijo que tienen el potencial de “alentar a los adultos a abandonar su mortífera adicción a los cigarrillos y desalentar a los niños a adquirirla”. La medida se produce cuando la cifra de estadounidenses fumadores ha caído drásticamente desde 1970, de casi 40% a un 20%, pero esa tasa se ha mantenido fija desde 2004. Más de 221 mil estadounidenses serán diagnosticados con cáncer de pulmón en el 2011, lo que representa alrededor de 14% o de todos los casos oncológicos, según la Sociedad Estadounidense del Cáncer. Se espera que casi 157 mil hombres y mujeres mueran por cáncer pulmonar este año.

Intentan frenar el consumo

Sebelius dijo que su objetivo es frenar el inicio infantil del tabaquismo y ofrecer ayuda a los adultos que quieren abandonar el hábito.

“Tenemos alrededor de cuatro mil personas menores de 18 años que prueban su primer cigarrillo y unas mil de ellas se vuelven fumadores permanentes. Y eso no es bueno para nuestro país”, señaló la funcionaria en un medio televisivo. “Esto realmente está apuntado a asegurar en primer lugar que los niños no empiecen” a fumar, añadió. **




* Fuente: ANN / Adventist News Network
**Fuente: ElUniversal.com.mx
Fotografía: montaje de Ojo Adventista sobre original FDA





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martes, 22 de marzo de 2011

Nación obesa. Por David Alandete

Afirma un estudio publicado hoy 1 que la obesidad se halla desbocada en Estados Unidos. Ya es obeso un 36,2% de los norteamericanos. En total, 111 millones de habitantes en este país sufren sobrepeso extremo, una cifra superior a la de las poblaciones de España, Francia y Portugal combinadas. Es parte de una contradicción intrínseca de un país en que convive una obsesión por el gimnasio y por el culto al cuerpo con una gran dejadez en materia nutricional. Como en muchos otros asuntos, se trata de una gran brecha demográfica creada por clase social, ingresos y raza.

La obesidad es un mal que se ha ido abriendo camino en Estados Unidos desde los años jóvenes de esta nación. Publicaba en 1899 el diario The New York Times una nota breve titulada “La obesidad mata a una persona: John Johnson de Spring Grove, Minnesota, murió anoche de obesidad. Pesaba el día de su muerte 488 libras [221 kilos]” 2. Aquello fue hace 122 años, pero puede que fuera John Johnson un adelantado a su tiempo: según el Inspector General de Sanidad de EE UU, unas 300.000 personas mueren ahora, cada año, en este país por dolencias asociadas a la obesidad, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer o artritis.

Uno de cada tres adultos en EE UU es obeso, considerando obesos a aquellos que tienen un índice de masa corporal de 95 o más 3. [Ese índice calcula la asociación de peso y talla. En España, donde es distinto debido a la diferencia del sistema métrico, se considera que hay obesidad con un valor superior a 30]. Según el Centro para el Control de Enfermedades 4 del gobierno federal, el 63,4% de estadounidenses pesa más de lo que debería, combinando sobrepeso y obesidad. Hay dos grupos raciales que tienen una mayor incidencia de obesidad que el resto: afroamericanos e hispanos. Durante décadas la obesidad se ha ido convirtiendo en un indicador no sólo racial sino también de clase y estatus. Hasta el punto de que en 2004 el diario ‘USA Today’ se preguntaba en un reportaje: “¿Es que sólo los ricos pueden permitirse ser delgados?” 5.

Las dietas son costosas. Esta es una nación donde una hamburguesa en una cadena de comida rápida cuesta un dólar [71 céntimos de euro] y el kilo de lechuga iceberg en un supermercado vale el triple. Las comidas bajas en valor nutricional y escandalosamente altas en calorías son baratas y ubicuas. Una simple compra semanal de verduras, frutas y productos frescos para una persona, en el supermercado, puede superar cómodamente, en ciudades como Washington o Nueva York, los 100 dólares [71 euros]. Lo dicen muchos de los extranjeros que residen aquí: en EE UU es siempre más barato comer mal y fuera, que bien y en casa.

La obesidad es también un camino hacia la quiebra de América, según diversos estudios. Un reciente informe 6 de la institución de análisis Brookings de Washington analizaba los males económicos asociados a esa dolencia: los obesos cobran menos dinero por el mismo trabajo; trabajan además menos horas y afectan a la productividad de sus empresas; disparan los costes médicos de los seguros que les cubren con sus pólizas; le cuestan más a las aerolíneas por volar al mismo precio, consumen más gasolina y dañan más al medio ambiente. En consecuencia, las empresas han buscado formas de hacer a los obesos pagar por su gordura. El ejemplo más claro es el de las aerolíneas, que han comenzado a cobrar a las personas con sobrepeso extremo dos asientos en lugar de uno.

Tal ha sido la mortificación pública de los obesos que aquí ha nacido un movimiento que se hace llamar del ‘orgullo gordo’ 7. Le ayuda la facción radical del Partido Republicano, el Tea Party, que clama contra cualquier intervencionismo del Estado en la vida privada, aunque sea por motivos de salud. Sarah Palin, de hecho, criticó duramente a Michelle Obama en diciembre por haber iniciado una campaña nacional contra la obesidad infantil 8. “En lugar de decirnos lo que tenemos que hacer en cada momento, que es lo que hace el Gobierno y algunas mujeres de políticos, el Gobierno nos tiene que dejar libres”, dijo Palin en un programa de radio, mientras alimentaba a sus niños con pasteles, chocolates y patatas fritas en su programa de telerrealidad.



Fuente: "The American way of life" / blog de El País, España
Autor: David Alandete, periodista de El País, integrante del bureau en Washington, Estados Unidos.

Referencias: 1. Adult Obesity Prevalence in Canada and the United States / Margot Shields; Margaret D. Carroll, M.S.P.H.; and Cynthia L. Ogden, Ph.D. 2. Obesity Kills a Man / New York Time 3. Debió decir 25, no 95 / Índice de masa corporal 4. CDC / Centers for Disease Control and Prevention. 5. Can only the rich afford to be thin? By Nanci Hellmich, USA Today 6. The economic impact of obesity in the United States / Ross A Hammond Ruth Levine, Economic Studies Program, Brookings Institution, Washington DC, USA. Ver también "Obesidad cuesta anualmente unos 215.000 millones a la economía estadounidense" / OjoAdventista.com 7. Fat Rights8 . Ver " La Iglesia Adventista apoya la iniciativa de Michelle Obama contra la obesidad infantil" / OjoAdventista.com

Fotografía: Robyn Beck / AFP




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jueves, 16 de diciembre de 2010

La Iglesia Adventista apoya la iniciativa de Michelle Obama contra la obesidad infantil

► En la Casa Blanca, el presidente del Adventismo mundial, Ted N. C. Wilson, se compromete a apoyar los objetivos del programa "Let's move"La Iglesia Adventista se unió en la víspera a unas cincuenta organizaciones comunitarias y de fe para apoyar una iniciativa nacional de Michelle Obama, la primera dama de los Estados Unidos, para luchar contra la epidemia de la obesidad infantil.

La iniciativa, "A moverse: Iglesias y comunidades" / "Let's Move! Faith and Communities", busca el compromiso de las organizaciones para promover el ejercicio, el establecimiento de jardines comunitarios que ofrezcan alimentos frescos, y otras actividades que contribuyan a la vida saludable.

Alrededor de la tercera parte de los niños de EE. UU. tienen sobrepeso o son obesos, dijo Michelle Obama a los líderes reunidos en la Casa Blanca.

"Está claro que a la hora de garantizar la salud y el bienestar de los niños, y de enfrentar la obesidad, nuestras comunidades religiosas y comunitarias tienen una función esencial que jugar", dijo Obama, y expresó que esta nueva fase de la iniciativa buscará apoyar a los programas ya existentes. "Muchos de ustedes han sido precursores de este tema por mucho tiempo...", dijo, al referirse a los ministerios de salud de las iglesias, los clubes de ejercicio y a la educación de las "escuelas sabáticas y dominicales".

La nueva iniciativa abarca cuatro objetivos para el próximo año:

► Que los miembros de la comunidad y de las iglesias caminen un total de tres millones de millas (casi cinco millones de kilómetros).
► Completar 500.000 Premios de la Presidencia al Estilo de Vida Activo (Presidential Active Lifestyle Awards) o establecer programas de ejercicio.
► Ser sede de diez mil jardines comunitarios o feria de frutas y verduras en todo el país.
► Mil nuevos sitios de alimentación en todo el país.

Varios líderes de diversas religiones expresaron apoyo a estos objetivos, incluido Ted N. C. Wilson, presidente de la Iglesia Adventista, quien dijo que "es un tema que le llega personalmente". Wilson posee una maestría en salud pública de la Universidad de Loma Linda.

"La iniciativa concuerda con el enfoque de nuestra iglesia de servir a las personas física, mental, social y espiritualmente", dijo Wilson. "Se ha demostrado que los adventistas viven más tiempo como resultado de su estilo de vida".

"Los adventistas poseen sistemas educativos y de salud muy extendidos donde promueven la salud por medio de una nutrición equilibrada, el ejercicio, el agua pura, la luz del sol, la abstención del alcohol, el tabaco y las drogas, el aire puro, el descanso y la confianza en el poder divino.

"Promoveremos comidas equilibradas y saludables para los niños y jóvenes de nuestras instituciones educativas y escuelas bíblicas de vacaciones, programas de caminata para los jóvenes, y posible funcionamiento de los mercados de frutas y verduras locales en las propiedades de la iglesia.

"La Iglesia Adventista hará su parte para cumplir el deseo de Dios expresado en 3 Juan versículo 2 que indica que Dios quiere que disfrutemos de salud física y espiritual", dijo Wilson.

Katia Reinert, directora de Ministerios de Salud de la iglesia en Norteamérica, dijo que se animará a los miembros a que:

► Caminen un millón de millas (1,6 millones de kilómetros) en diversas iniciativas de ejercicios. El departamento buscará motivar a que cien iglesias caminen diez mil millas (16.000 kilómetros) al año y que al menos diez personas por iglesia caminen 2,5 millas (cuatro kilómetros) por día.
► Involucren a los jóvenes de las iglesias y las escuelas para que establezcan jardines de verduras en la comunidad, con el objetivo de que haya un jardín en cada asociación.
► Animen a los jóvenes a recibir el Premio de la Presidencia al Estilo de Vida Activo; al menos un premio por escuela adventista en Norteamérica.
► Establezcan programas de alimentación de verano por medio de la Escuela Bíblica de Vacaciones, campamentos de verano, e iniciativas de servicio comunitario.

"Creo que más que nunca ha llegado el tiempo para que sea oído el mensaje de sanidad y restauración de Dios", dijo Reiner más tarde en una declaración. "Esta es una oportunidad maravillosa de que nuestras iglesias e instituciones educativas participen para ejercer un impacto positivo por Cristo en nuestras comunidades a nivel nacional".

Si desea más información, recursos y un juego de herramientas sobre la iniciativa, visite www.letsmove.gov.



Fuente: ANN / Adventist News Network
Fotografía: El presidente Barack Obama firma la "Healthy, Hunger-Free Kids Act of 2010" en la Harriet Tubman Elementary School en Washington, DC, 13 de diciembre 2010.


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domingo, 5 de diciembre de 2010

La grasa como cuestión de Estado

La prohibición en EE UU de regalar juguetes con la comida rápida abre un enconado debate sobre si la obesidad es una epidemia o un problema individual ¿Tiene el Gobierno el derecho a regular lo que comen los ciudadanos para luchar contra la obesidad? En Estados Unidos se ha iniciado un debate entre aquellos que opinan que el Estado debe tratar la obesidad como una epidemia, disuadiendo como pueda a los ciudadanos de consumir alimentos altamente calóricos o excesivamente grasos, y aquellos que piensan que la gordura es una opción individual y que, el sobrepeso, como dolencia, debe ser tratado exclusivamente a nivel médico, caso a caso, sin ningún tipo de intervención de la Administración pública. La decisión de la ciudad de San Francisco de prohibir que las cadenas de comida rápida regalen juguetes con menús altamente calóricos ha reiniciado la polémica, que supera el terreno nutricional y se ha convertido en un debate sociológico y político que puede acabar con el nacimiento de un negacionismo nutricional.

San Francisco le ha declarado la guerra al Happy Meal, el colorido menú de niños de la cadena McDonald's. En él, suele venir un refresco, una ración de patatas fritas y cuatro piezas de pollo o una hamburguesa pequeña, además de un postre dulce. Desde que introdujo el menú en 1979, McDonald's ha vendido 20 millones de Happy Meal en EE UU. El precio oscila allí entre dos y tres euros. Incluye también un juguete, algo muy popular entre los pequeños. Según las tablas nutricionales de la empresa que los vende, su contenido calórico roza las 600 calorías. Hay algunas opciones, como la que incluye hamburguesa con queso, que se sitúan en las 780 calorías. Los nutricionistas coinciden, normalmente, en que un niño mayor de cuatro años debe comer unas 1.200 calorías diarias.

Durante décadas, el gran atractivo de McDonald's ha sido el hecho de que sea una mezcla entre patio de juegos y restaurante al que a los niños les gusta acudir con la familia. Para los gobernantes locales de San Francisco, sin embargo, el problema sobreviene cuando las comidas de los niños en McDonald's, Burger King, Wendy's o cualquier otro establecimiento de comida rápida son un hábito, la norma en lugar de la excepción. Teniendo en mente que el 13% de los niños de EE UU son obesos, la Junta de Supervisores de la ciudad (órgano equivalente al Ayuntamiento local) ha aprobado una ordenanza según la cual no se podrán regalar juguetes con menús que ofrezcan más de 600 calorías, tengan más de un 35% de valor nutricional procedente de grasas, contengan un 10% de grasas saturadas, supongan más de 640 miligramos de sodio o no incluyan una ración de frutas o vegetales.

La medida entrará en vigor en diciembre de 2011, y aunque el alcalde de la ciudad, Gavin Newsom, anunció que la vetará, fue aprobada en el consejo local con suficientes votos (ocho contra tres) para sortear ese veto. El supervisor de San Francisco que ha propuesto la norma, Eric Mar, tiene clara la razón: "Nuestra legislación generará un cambio en esos restaurantes que ofrecen menús que no son sanos y que se dirigen a los consumidores infantiles y juveniles, para que sirvan menús mucho más saludables con incentivos añadidos como los juguetes. Así, ayudaremos a proteger la salud pública, reduciremos el gasto sanitario y fomentaremos hábitos alimenticios sanos".

Se trata de una extendida opinión entre muchos políticos de EE UU: la obesidad es una epidemia, y como tal hay que tratarla. Así lo opina la propia Casa Blanca. Es tradición en cada presidencia que la primera dama asuma una causa social en la que centrar sus esfuerzos. Nancy Reagan lo hizo con la lucha contra la drogadicción. Laura Bush fomentó la lectura. Michelle Obama combate la obesidad infantil. Dijo en un discurso en Las Vegas, el pasado junio: "Un tercio de los niños de nuestro país sufren de sobrepeso o son obesos. Son demasiados. Muchos más que cuando yo era niña. Eso implica que estos niños sufren mayor riesgo de padecer enfermedades coronarias, diabetes o cáncer. Y creo que ese es el destino que les ofrecemos a nuestros niños. No es solo una crisis sanitaria. Es una crisis económica. Nos gastamos 150.000 millones de dólares [93.000 millones de euros] al año en tratar enfermedades relacionadas con la obesidad. No queremos ese futuro para nuestros niños o nuestro país".

En mayo, durante el debate parlamentario de la reforma sanitaria impulsada por el presidente Barack Obama, el Senado consideró una propuesta que, entre otros, ya había planteado el Gobierno de Nueva York: imponer un impuesto extra a las bebidas altamente calóricas. Muchos nutricionistas estiman que los refrescos y batidos son una fuente de calorías mucho más peligrosa que los restaurantes de comida rápida. Por ejemplo, y a pesar del debate desatado en torno a los Happy Meal, McDonald's ofrece el batido Chocolate Triple Thick que tiene 1.160 calorías, más de la mitad de las necesidades de un adulto en una jornada entera.

Ante la ofensiva gubernamental contra los excesos de la gordura, el movimiento libertario de EE UU se ha erigido en armas ideológicas. El respetado profesor de Derecho de la Universidad de Chicago Richard A. Epstein, baluarte de ese tipo de pensamiento que recela profundamente de la intervención gubernamental, se ha opuesto desde hace años a que se considere a esa dolencia como una epidemia. "Soy profundamente escéptico respecto a esos esfuerzos de luchar contra la obesidad aumentando impuestos", asegura. "Además, hay una gran cantidad de gente que consume ese tipo de refrescos sin complicación alguna y no hay razón por la que deban pagar ese impuesto".

"Y prohibir las promociones [como lo ha hecho San Francisco] tiene el problema de que los niños que quieran calorías encontrarán el modo de conseguirlas. El control paterno es un mecanismo mucho mejor cuando realmente funciona, que es algo que sucede en mayor grado en las familias de clase media alta. Normalmente es más deficiente en otros estratos. Los centros educativos y los empresarios pueden tratar de modificar los menús, pero existe un riesgo de que los niños se gasten la paga en comida que no es beneficiosa para su salud [como chucherías o bollería industrial]. Es un problema difícil, pero la solución del Gobierno no aporta muchos beneficios".

Algunos reputados expertos, como el profesor de Política Pública de la Universidad de Chicago Tomas J. Philipson y el juez Richard A. Posner, han propuesto una solución médica. Explica Philipson: "Ya se han producido innovaciones como la cirugía bariátrica, el bypass gástrico o la banda gástrica, que en la actualidad es el tratamiento más exitoso para la obesidad mórbida. Nuevos medicamentos para la obesidad pueden ocupar el espacio de mercado de 17.000 millones de dólares anuales del medicamento contra el colesterol Lipitor, que es ahora el fármaco más vendido del mundo. Hay un nuevo medicamento de la farmacéutica Vivus para perder peso, llamado Onexa, que aún debe ser aprobado por la Administración de Alimentos y Medicamentos y que será el primero de una larga lista. Las innovaciones científicas pueden ser más exitosas a la hora de luchar contra la obesidad que los intentos de cambiar los hábitos alimentarios y de ejercicio de la gente".

Ideas como esa avanzan en la dirección de hacer al Estado redundante en la lucha contra la malnutrición, un fenómeno que no encontró una oposición seria durante la última década. Hoy día, sin embargo, con el avance del movimiento radical del Tea Party, facción extremista del Partido Republicano que pugna por una reducción de la intervención gubernamental a su mínima expresión, la insistencia de los Gobiernos en penalizar a los fabricantes y a los consumidores de comida basura se interpreta, cada vez más, como una intromisión ilegítima en la vida privada de los ciudadanos.

Se trata de una tendencia incipiente, pero con peso argumental. Algunos expertos ven la cruzada contra la obesidad como una demonización cultural, al mismo nivel que el macartismo, la caza de brujas anticomunista en el Senado de EE UU en los años cincuenta. Así opina Paul Campos, profesor de Derecho de la Universidad de Colorado. "Se trata del efecto del llamado pánico moral de ciertos sectores de la sociedad", explica. Ese término, "pánico moral", acuñado por el sociólogo Stanley Cohen en los años setenta, define la reacción exagerada de un sector social poderoso o mayoritario que percibe de forma deformada e inexacta a una minoría, demonizándola. "La gente con sobrepeso se convierte en lo que se conoce como demonios populares, los chivos expiatorios. Al experimentar ese pánico, esa reacción adversa, las élites exigen al Gobierno que neutralice a esos demonios con medidas intervencionistas".

Campos defiende esta visión con tres argumentos. Por un lado, asegura que las empresas farmacéuticas tienen interés en que el Estado trate la gordura como una crisis sanitaria, para vender más medicamentos. Además, la cultura popular norteamericana, exportada a casi todo Occidente, es más tolerante con otros desórdenes alimentarios, como la extrema delgadez. Finalmente, el consumo alimentario es el único que mantiene una relación inversa con el poder adquisitivo. Es decir, cuantos más recursos tiene una familia, mejor come. En cambio, las hamburguesas de un dólar son una comida común entre las clases bajas norteamericanas.

"No es una coincidencia que la única forma de exceso consumista que mantiene una correlación opuesta con el poder adquisitivo y el extracto social del consumidor sea contra el que claman las élites sociales", explica Campos. "No estoy diciendo que se trate de una ofensiva consciente. Pero sí que creo que es un prejuicio asociado al extracto social. Es común ver una crítica a la gordura en términos que a veces llegan a ser incluso morales, y, como decía, de demonización".

No hay duda científica de que la gordura excesiva es altamente perjudicial para la salud. Cierto es también que un 26% de los norteamericanos es obeso, porque tienen un índice de masa corporal igual o superior a 30 en el llamado índice de Quetelet. Pero ha habido campañas con las que muchos ciudadanos con sobrepeso han sufrido el escarnio público, como las iniciativas de las aerolíneas de cobrar dos asientos a las personas con considerable sobrepeso o las afirmaciones por parte de diversos políticos de que la obesidad incrementa el gasto sanitario y hace que las aseguradoras aumenten los precios de sus pólizas.

En el caso de los juguetes en los Happy Meal en San Francisco, hay padres y educadores entre los que cunde el rechazo a la idea misma de que el Estado intervenga para prohibir ningún tipo de opción alimentaria. "San Francisco ha creado su propio ministerio de la abundancia [en la novela distópica 1984 es el que raciona los alimentos y otros bienes], despojando a los padres del derecho de decidir con qué quieren alimentar a sus hijos", dice Luanne Hays, profesora en la Escuela Cristiana Ovilla de Tejas y columnista en la revista educativa Teacher Voice. "Cuando George Orwell escribió sobre control gubernamental en su novela 1984, MacDonald's aún no había inventado el Happy Meal. Orwell no se imaginaba entonces que en el siglo XXI habría un nuevo ministerio de la abundancia".

Según esa nueva visión, el Gobierno está tomando, a través de las políticas nutricionales, el camino del Gran Hermano orwelliano. Es la parte central de lo que se está convirtiendo en un debate social y político de EE UU, la duda de si la gente con sobrepeso y obesidad tiene derecho a optar a vivir de ese modo. Expertos de todo calado consideran si la suya es una opción personal o una irresponsabilidad de grupo que acaba afectando a la sociedad en conjunto y, por imitación generacional, a los niños, que copian los patrones que contemplan entre sus padres. La gran duda de fondo es si acabará naciendo un sólido movimiento de escépticos que, como sucede con el cambio climático, acabarán creando un negacionismo nutricional.


Saber las calorías que comemos ayuda a adelgazar

Nueva York, con su excepcionalismo dentro de las ciudades norteamericanas, ha sido el gran laboratorio de experimentos nutricionales en EE UU. Primero, obligó a los centros sanitarios del área metropolitana de la ciudad a informar de los niveles de hemoglobina glucosilada de la ciudadanía, para elaborar un registro municipal de diabetes. Posteriormente prohibió el uso de grasas trans. Finalmente, desde 2008 exige a las cadenas de restaurantes que tengan más de 15 establecimientos en el país, que publiquen el contenido calórico de cada alimento en lugar visible, bajo pena de multa de hasta 2.000 dólares (1.400 euros) si no lo hacen.

Según dijo entonces el consejero de Sanidad del Gobierno local neoyorquino, Thomas Frieden, la finalidad de publicar las calorías es eminentemente disuasoria: "Se podría pensar que una ensalada de atún, ya que es una ensalada, es algo muy saludable. Pero es posible que el cliente vea que esa ensalada tiene muchas más calorías que un bocadillo de carne asada. Y es posible que al consumidor le apetezca más ese bocadillo de carne asada aunque en principio fuera a comprar la ensalada de atún porque pensaba que era lo más saludable".

Tres investigadores de la Universidad de Stanford -Bryan Bollinger, Phillip Leslie y Alan Sorensen- llevaron el año pasado un estudio del impacto real de esta medida en el gran laboratorio nutricional en que se había convertido Nueva York. Su principal intención era saber si el hecho de ver las calorías junto al precio afectaba en algo el comportamiento del consumidor. Compararon los hábitos de compra de los clientes de la cadena Starbucks en Nueva York (222 tiendas) con los de Filadelfia y Boston (94 establecimientos), donde no impera la misma ley. "Descubrimos que la obligatoriedad de publicar las calorías influyó en los hábitos de los clientes de Starbucks, disminuyendo el número de calorías en un 6% (de 247 a 232 calorías) en cada compra", aseguran los autores. Solo seis de cada 100 actos de consumo se vieron alteradas por esa política.

El efecto es mayor en quienes normalmente realizaban las compras más altas en calorías en Starbucks antes de la ley que obliga a publicar las calorías (la reducción es ese caso del 26%), aseguran los autores. En general, estiman que, de media, la reducción por individuo y día es de 30 calorías. Y los dietistas recomiendan que, para perder peso, se reduzca la ingesta calórica entre 500 y 1.000 calorías por día, como estrategia para perder hasta un kilo por semana. El número de calorías que una persona adulta debe ingerir por jornada oscila entre 1.500 y 2.000.



Fuente: ElPais.com
Autor: David Alandete


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martes, 28 de septiembre de 2010

Pandemia de obesidad

El sobrepeso se duplica en gran parte de los países en desarrollo en 30 años
La OCDE, que agrupa a los países desarrollados, habla de ella como "enemigo público número uno". La Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que ha alcanzado cotas de pandemia (no infecciosa) y que afecta a casi todos los países occidentales. La obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas sanitarios de los países industrializados. Un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que más del 50% de la población de sus países miembros padece sobrepeso, y que uno de cada seis es obeso. Las cifras son aún mayores en Estados Unidos y México, donde uno de cada tres adultos tiene obesidad. En España hay un dato especialmente preocupante: uno de cada tres menores de entre 13 y 14 años está por encima de su peso, un dato que ha convertido a este país en el tercero de la OCDE con mayor sobrepeso infantil. Es alarmante, porque un niño gordo se convertirá, con toda probabilidad, en un adulto enfermo de obesidad.

Y de momento, nada de lo que se está haciendo parece atajar el problema. La OCDE sostiene que las políticas desarrolladas por los gobiernos para frenar la pandemia son "insuficientes". Los ministros de Sanidad de los países de esta organización analizarán el estudio a principios de octubre en París. Mientras, los expertos proponen más educación, políticas sanitarias tajantes y medidas fiscales que graven los alimentos más dañinos. Sin un paquete de medidas completo, afirman, dos de cada tres personas pueden llegar a padecer obesidad en los próximos 10 años.

Las consecuencias serían muy graves económica y socialmente. "Las personas obesas mueren entre ocho y diez años antes que las que tienen un peso normal. Además, cada 15 kilos de más aumenta el riesgo de muerte temprana un 30%", apunta el economista especializado en sanidad y director del estudio de la OCDE "La obesidad y la economía de la prevención", Franco Sassi. Esta enfermedad está muchas veces acompañada de otras evitables como la diabetes, los problemas cardiovasculares o incluso algunos tipos de cáncer. Además, apunta la OCDE, la obesidad es una enfermedad cara. Los gastos de atención médica para personas obesas son, al menos, un 25% mayores que para gente de peso normal. En España, por ejemplo, esta enfermedad representa, según el Ministerio de Sanidad, el 7% del gasto sanitario español, unos 2.500 millones de euros. Una cifra nada desdeñable.

Esta situación, que según la radiografía de la OCDE ha ido aumentando sin descanso desde los años ochenta, no tiene visos de cambiar. Es más, los expertos de la organización alertan de que, si las cosas siguen así, de aquí a 10 años la proporción de adultos con sobrepeso habrá aumentado, como mínimo, un 10% de media en todos los países.

Del informe destacan las cifras de EE UU. Sin embargo, sus porcentajes, aunque alarmantes, no sorprenden mucho a los especialistas. La obesidad en ese país lleva aumentando sin freno desde hace décadas. Saltan a la vista, por contra, los datos de España o Italia, que han hecho de su alimentación tradicional, la dieta mediterránea, su bandera. "El problema es que la dieta mediterránea ya no se sigue", apunta Roberto Sabrido, director general de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (Aesan), dependiente del Ministerio de Sanidad. "Ha cambiado nuestra manera de comer al igual que nuestra manera de vivir. Las pautas sociales y familiares", dice. Sassi comparte la opinión: "La variación se ve sobre todo en los niños. Todo ha cambiado, ya no se come en familia y los alimentos y el tiempo dedicado a la comida no es el mismo. La obesidad y el sobrepeso han aumentado a niveles sin precedentes", afirma el director del informe.

En España, el 63% de los hombres y el 45% de las mujeres tiene sobrepeso. Pero más alarmante aún es que el 33% de los niños padecen esta enfermedad. Un problema que, afirma Sabrido, va más allá de lo estético, sino que afecta gravemente a la salud. Como la OMS, habla de "pandemia no infecciosa", y alerta de que la obesidad es la segunda causa de muerte evitable, después del tabaco. "Hay que concienciar de que el chaval no está fuerte, sino obeso. En España se ha duplicado la obesidad infantojuvenil en los últimos 15 años", dice.

El entorno importa. Un niño con alguno de sus progenitores obeso tiene tres o cuatro veces más probabilidades de padecer esta enfermedad, según el estudio. Y no solo por el componente genético; la alimentación, la actitud hacia la comida y el sedentarismo también son importantes. "Vivimos en un ambiente obesogénico. No podemos cargar toda la culpa en si nos alimentamos mal. Si no nos movemos también tendremos obesidad; y los niños pasan casi tres horas al día frente al televisor o la videoconsola", dice el director de la Aesan.

Sassi también pone el acento en el problema de la obesidad infantil. Cree que nada de lo que se está haciendo es suficiente y habla de que además de firmes políticas educativas y sanitarias habría que establecer una regulación fiscal hacia los productos alimenticios que más obesidad provocan. "También hay que establecer acuerdos con la industria alimentaria", asegura.

Sabrido reconoce también que, a la vista de los datos, lo que hay es insuficiente, aunque afirma que habrá que esperar al menos un lustro para saber si los planes actuales para frenar la obesidad, sobre todo en niños, están dando resultado. Se refiere, por ejemplo, a políticas como la de eliminar los bollos y los refrescos de las máquinas expendedoras y cafeterías escolares para dificultar que los niños consuman alimentos demasiado ricos en grasas y azúcares. El director de la Aesan no se muestra, sin embargo, partidario de gravar determinados alimentos. "Pueden derivar el consumo hacia otros. Lo fundamental es la educación", dice.

El informe de la OCDE apunta otro dato. La obesidad se ceba con las personas de nivel social y educativo más bajo. Sus tasas en personas con menos poder adquisitivo es mayor. Es la pescadilla que se muerde la cola, la comida basura puede ser mucho más barata en algunos países que un tipo de alimentación más sana, rica en frutas y verduras. En España, las diferencias sociales respecto a la obesidad afectan de manera importante a las mujeres, las que tienen un nivel de educación bajo tienen una probabilidad 3,5 veces mayor de tener sobrepeso que aquellas con un nivel educativo más alto. La diferencia social es menor entre los hombres.

Peores perspectivas de empleo

Los problemas de salud van de la mano con las peores perspectivas de trabajo para muchas personas obesas, según apunta el informe de la OCDE. Los obesos (personas con un índice de masa corporal de entre 30 y 40) suelen tener peores puestos y peores sueldos que las personas con peso normal. Las empresas prefieren contratar a candidatos que no padezcan esta enfermedad en lugar de a personas obesas, afirma esta organización. "En parte debido a expectativas de menor productividad", dicen.

Esta política contribuye a incrementar las diferencias entre empleo y salario. En Estados Unidos, por ejemplo, más del 40% de las mujeres blancas con obesidad severa (IMC de entre 40 y 50) están desempleadas. El porcentaje es de solo el 30% para el total de las mujeres.


Otro dato recogido por la OCDE: los obesos ganan hasta un 18% menos que las personas que no sufren esta enfermedad. "Necesitan faltar más días al trabajo, demandan más beneficios por invalidez, y tienden a ser menos productivos en el trabajo que la gente de peso normal", dice el informe. En definitiva, esta enfermedad dificulta que las personas que la sufren lleven una vida normal.

En los países del norte de Europa, las personas que sufren esta patología tienen hasta tres veces más probabilidades de recibir pensiones de invalidez; una cifra que en un país como Estados Unidos, donde el problema ha alcanzado cotas muy preocupantes, alcanza un 76% (invalidez a corto plazo). Cuando se suman las pérdidas de producción a los costes de atención médica -esta patología lleva asociadas otras como la hipertensión o la diabetes-, la obesidad equivale a más de 1% del PIB en EE UU.



Fuente: ElPais.com
Autor: Maria R. Sahuquillo / Madrid

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martes, 14 de septiembre de 2010

Obesidad cuesta anualmente unos 215.000 millones a la economía estadounidense

La obesidad cuesta cada año a la economía estadounidense al menos 215.000 millones de dólares, entre los que se encuentran costes directos como los gastos médicos, e indirectos como los vinculados a la pérdida de productividad, según un estudio difundido este martes.

Las conclusiones del informe de 'Brookings Institution', un centro de reflexión de Washington, señalan que los costes médicos vinculados a la obesidad de los adultos exceden cada año 147.000 millones de dólares más que los adultos en buena salud. Para los niños obesos, el coste adicional es de 143.000 millones de dólares.

"Los costes médicos aumentaron notablemente en el curso de la última década y podrían continuar aumentando, posiblemente de manera importante, con la subida de la proporción de obesos entre los adultos y los niños en Estados Unidos", escriben los investigadores cuyo estudio aparece en el periódico 'Diabetes, Metabolic Syndrom and Obesity: Targets and Therapy'.

Además de estos gastos directamente vinculados, la obesidad genera costes en términos de pérdida de productividad, de absentismo, pero también relacionados con muertes prematuras de quienes lo padecen.

"Los costes totales en términos de productividad son probablemente sustanciales, alcanzando posiblemente los 66.000 millones de dólares al año en Estados Unidos", escriben Ross Hammond y Ruth Levine, de la división de los estudios económicos de 'Brookings'.

Los costes relacionados con el transporte también podrían verse afectados, por ejemplo, debido al peso de los pasajeros que utilizan líneas aéreas.

"El aumento de la masa corporal entre los estadounidenses significa más uso de carburante, y potencialmente de vehículos más grandes para transportar cada año al mismo número de personas que van al trabajo o viajan", insisten los investigadores.

"Esto induce a costes directos (en forma de un aumento del consumo de carburante) pero también a costes indirectos potenciales, en forma de emisiones suplementarias de gas y el efecto invernadero".


Ver informe: "The Economic Impact of Obesity in the United States" / The Brookings Institution




Fuente: ElMundo.es - AFP / "La obesidad le cuesta 200.000 millones de dólares a la economía de EEUU"
Fotografía: Nueva Orleans - 08 de septiembre: La primera dama de EE.UU. Michelle Obama juega en el campo como parte de la campaña de la NFL "PLAY 60" -una campaña de lucha contra la obesidad infantil- en la Escuela Primaria Brock. Obama se unió al comisionado de la NFL Roger Goodell y el ex entrenador de la NFL Tony Dungy para promover la campaña "Play 60" y apoyar también la iniciativa "Let's Move!" / Getty Images

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viernes, 27 de noviembre de 2009

Los 10 alimentos más peligrosos

Huevos, atún y ostras son los que más brotes sanitarios de origen alimentario causan en EE UU

¿Puede un alimento ser sano y, a la vez, peligroso? Indudablemente, sí. Un mal lavado, una contaminación, una conservación defectuosa o una alergia desconocida pueden hacer de la dieta más saludable una visita al hospital. El ejemplo: una recomendable ensalada de tomate, queso y atún tiene tres de los alimentos que más enfermedades han causado en Estados Unidos. Si se le añade una mayonesa casera, y el exótico toque de unas frambuesas, ya estarán cinco de los 10 más peligrosos. Pueden reunir todas las características: salmonela, bacterias, alergenos, minerales pesados, toxinas por putrefacción, productos químicos (insecticidas, pesticidas)...

No está claro que la estadística sea extrapolable a España, pero sí que da pistas sobre dónde hay que extremar el cuidado. El primer puesto de la lista lo ocupan los huevos (por eso la mayonesa del ejemplo anterior). Sus 352 brotes en Estados Unidos han llevado, desde 1990, a más de 11.000 personas al hospital.

Le sigue el atún (268 brotes) y las ostras (132). Luego están las patatas, queso, helados, tomates, coles y bayas (fresas, frambuesas, grosellas.... etcétera).

Obviamente, los expertos del Centro de Control de Enfermedades (CDC) que han hecho el estudio admiten que sólo han tenido acceso a la punta del iceberg (los casos que han requerido tratamiento médico), aunque calculan que cada año 76 millones de estadounidenses enferman por culpa de algo que han comido (si la proporción fuera igual en España, serían más de 11 millones de personas. Y que el problema no está en los alimentos en sí, sino en sus condiciones de conservación o manipulación. Pero indudablemente dan un argumento para evitar invitar a ostras a la pareja, o, siendo positivos, para pedir que las ensaladas se aliñen con aceite de oliva y cambiar el sorbete del postre por una pieza de fruta.


Fuente: ElPais.com
Fotografia: Salmon Sashimi , Century Egg (huevos), Squid Sashimi, Salmon Tuna Mayo(atun), Dried Oysters (ostras) fried with Fa Cai

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lunes, 14 de septiembre de 2009

Un debate actual sobre un ritual antiguo: EE UU estudia aplicar la circuncisión a los recién nacidos para luchar contra el sida. Por Mario Diament

Estudios clínicos demuestran que en los países africanos golpeados por el sida, los hombres que se operaron redujeron a la mitad el riesgo de infección.
Las autoridades sanitarias de Estados Unidos están estudiando la posibilidad de promover la circuncisión a todos los recién nacidos en los hospitales del país para luchar contra la propagación del virus del VIH, que provoca el sida. La recomendación del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC) se espera que llegue a final de año e incluiría también la posibilidad de circuncidar a los adultos heterosexuales cuyas prácticas sexuales sean consideradas de alto riesgo. Así lo asegura hoy el New York Times, que reconoce que la propuesta ya ha levantado polémica porque, entre otras cosas, los expertos dicen que no tendría un gran impacto en Estados Unidos entre los homosexuales, el principal grupo de riesgo.

El diario menciona recientes estudios clínicos que demuestran que en los países africanos golpeados con crudeza por el sida, los hombres que se sometieron a la citada operación redujeron a la mitad el riesgo de infección. Según los resultados de esos estudios, que fueron realizados en Kenia, Suráfrica y Uganda, los hombres heterosexuales que fueron circuncidados tenían un 60% menos de posibilidades de acabar contrayendo el VIH.

Los que critican que se extienda a todos los recién nacidos la circuncisión cree que es una operación innecesaria y sin el consentimiento de los niños, y quienes apoyan la medida, como el doctor Peter Kilmarx, dicen que cualquier medida contra el sida debe ser tomada en cuenta seriamente. "Tenemos una significativa epidemia en este país, y debemos observar con detenimiento cualquier posible intervención que pudiera servir como herramienta para hacer frente a la epidemia", afirmá el doctor Kilmarx, del Centro para la Prevención y el Control de Enfermedades.

Pero lo cierto es que no hay pruebas que demuestren que la circuncisión protege a los homosexuales y, además, en Estados Unidos el 79% de los adultos ya están operados, aunque es una práctica que ha disminuido en los últimos años. Después de la Segunda Guerra mundial el 80% de los niños eran circuncidados, mientras que en 1999 el porcentaje había descendido hasta el 65%, según datos del CDC, que revelan que los negros e hispanos, grupos más afectados por el sida, son menos dados a operar a sus hijos. La Academia de Pediatría de Estados Unidos asegura que la circuncisión "no es esencial" para el futuro bienestar del niño, por lo que en muchos estados del país la operación no está cubierta por los servicios de salud públicos.*


Un debate actual sobre un ritual antiguo

Miami.- Nadie sabe con certeza qué extraña urgencia originó el rito de la circuncisión, ni por qué culturas apartadas y desconectadas unas de otras coincidieron en su empeño de mutilar este estimable órgano durante milenios.

Ya los sacerdotes egipcios en los tiempos de la dinastía V se dedicaban a rebanar cuidadosamente el prepucio de los varones jóvenes como lo ilustran bajorrelieves en la necrópolis de Saqqara, 2400 años antes de la era cristiana.

Algunos grupos aborígenes de Australia practicaban la circuncisión y colgaban la piel amputada sobre los árboles totémicos.

Para los judíos, la circuncisión representa el pacto de Dios con Abraham, según describe el Génesis en el capítulo 17, y no someterse a ella equivale a la excomunión.

Los musulmanes adoptaron esta práctica por la misma razón y, considerando que Ismael, hijo mayor de Abraham y de cuya estirpe deriva el pueblo árabe, también fue circuncidado. Aunque este rito no aparece mencionado en el Corán, forma parte de la tradición oral del profeta y es practicado ampliamente en el mundo islámico como una forma de marcar el pasaje de la infancia a la hombría.

En el cristianismo, y a pesar de que el propio Jesús fue circuncidado al octavo día, en concordancia con la ley mosaica, la práctica fue declarada innecesaria por el Primer Concilio de Jerusalén (50-60 d.C.) y, en particular, después de que el apóstol Pablo comenzó a predicar entre los gentiles y advirtió la resistencia de los potenciales conversos a someterse este tipo de sacrificio.

Sin embargo, la tradición sigue viva en algunas ramas ortodoxas del cristianismo, como las iglesias copta, etíope y eritrea.

Lo cierto es que, lejos de desaparecer con el avance de la civilización, la circuncisión se ha ido expandiendo y dejó atrás, en muchos casos, su origen ceremonial para convertirse en una remoción por motivos estrictamente profilácticos.

Esto fue particularmente cierto en el mundo anglosajón, donde desde fines del siglo XIX la circuncisión se incorporó como una práctica preventiva, aunque su difusión también correspondió a las nociones prevalecientes en la época victoriana, que presumían que desalentaba la masturbación y otros hábitos igualmente perversos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que casi un 30% de todos los varones del mundo están circuncidados; de ellos, el 70% son musulmanes. Pero en Estados Unidos, seguramente el país más empeñoso del planeta en esta forma de ablación genital, la circuncisión alcanza al 75% de los varones.

Las posturas a favor y en contra de esta práctica son igualmente fervorosas y abarcan desde razones médicas y psicológicas hasta cuestionamientos religiosos y legales. Quienes favorecen la circuncisión, como la organización Clearinghouse on Male Circumcision, que trabaja juntamente con la OMS y el programa de la ONU contra el sida (Unaids) enfatizan sus beneficios higiénicos y preventivos.

Quienes se oponen, como la Organización Nacional por la Información sobre Circuncisión, afirman que se trata de una práctica innecesaria y defienden el derecho de cada quien al frenillo como un órgano natural y protector.

Hay argumentos a favor y en contra de sus efectos erógenos y sobre el derecho de los padres a tomar una decisión sobre la integridad física de un bebe.

De ahí que los resultados de tres estudios realizados en Uganda, Kenya y Sudáfrica, divulgados la semana pasada por el Centro de Control de Enfermedades de Washington, que determinaron que la circuncisión reducía en hasta un 60% el riesgo de adquirir el virus del sida hayan agitado nuevamente las aguas de la controversia.

Sea cual fuere la postura que prevalezca en este debate, el misterio de la circuncisión seguirá acicateando la curiosidad humana. Los místicos judíos interpretaban el acto como el sello del pacto con Dios impreso en la carne. Muchos agnósticos, en cambio, se preguntan si no hubiera sido más sencillo estampar el sello en algún lugar menos susceptible.**


Fuente*: ElPais.com
Fuente**: LaNacion.com
Autor: Mario Diament. Periodista, dramaturgo, guionista, productor teatral y traductor literario. Fue secretario y jefe de Redacción de La Opinión, además de secretario de Información General del diario Clarín, director de la revista Expreso y, entre 1991 y 1993, del diario El Cronista. Actualmente, es columnistas del diario LA NACION. Master of Arts en la Universidad de Antioquia, de Ohio, vive en Miami, donde se desempeña como profesor en la Escuela de Periodismo y Medios de Comunicación de la Universidad Internacional de la Florida, y director del programa de maestrías del mismo establecimiento. Es, asimismo, columnista del diario El Nuevo Herald / Miami Herald
Fotografía: Clearinghouse on Male Circumcision for HIV Prevention

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viernes, 7 de agosto de 2009

"Si las hijas de Obama comen sano en el colegio, ¿por qué yo no?"

Un anuncio que pone a las hijas del presidente como ejemplo de quienes comen bien ha levantado ampollas en EEUU

Un anuncio que pide comidas más sanas en los comedores escolares y cita a las hijas del presidente de EEUU, Barack Obama, como ejemplo de quienes sí comen bien, ha levantado una polémica en ciertos círculos en EEUU.

"Si las hijas de Obama comen sano en el colegio, ¿por qué yo no?" se pregunta una niña de raza negra en los carteles publicitarios colocados desde esta semana en el metro de Washington.

De momento, la Casa Blanca no ha hecho comentario alguno sobre el anuncio.

La niña que pone cara al anuncio se llama Jasmine Messiah, tiene 8 años, es vegetariana*, vive en Florida y va a un colegio público, según el diario online Politico.com.

La campaña publicitaria está pagada por el grupo sin fines de lucro 'Comité de Médicos por una Medicina Responsable' que patrocinan un proyecto de ley en el Congreso para que haya más frutas, verduras y opciones vegetarianas o con bajo contenido de grasas en los almuerzos que ofrecen las escuelas públicas, revela el mencionado diario.

La niña del cartel, según Político, ha escrito a las hijas de Obama, Malia y Sasha, pidiéndoles que escriban al Congreso para que aprueben la ley que obligará a dar de comer mejor a los niños en todas las escuelas.

Jasmine ya ha escrito a los congresistas y, según Politico, les pide así a las hijas de Obama que la ayuden porque según dice "muchas escuelas, incluyendo la mía, no ofrecen suficientes frutas, verduras y platos vegetarianos".

Pero el director de Estudios de Gobierno en el Instituto Brookings, Darrell West, ha destacado en declaraciones a Político el riesgo que tiene utilizar a las niñas de Obama en un asunto así.

"Eso es especialmente relevante, en este caso, porque las hijas (de Obama) son muy jóvenes" y porque la Casa Blanca, desde el primer momento, ha tratado de crear un escudo protector en torno a ellas.

En opinión de West, desde luego ésta "no es la mejor forma de ganarse el corazón del Presidente".

Lo mismo opina el profesor de Comunicación de la Universidad George Washington, Steven Roberts, quien subraya que el "mejor camino para conseguir algo no es enfadar a un presidente tan popular".

En opinión de Roberts, el asunto está tan claro que "despediría al organizador de la campaña".

Las niñas de Obama van a un colegio privado y exclusivo de Washington, el mismo al que fue Chelsea, la hija de Bill y Hillary Clinton.

El presidente del comité de médicos que auspicia la campaña, Neal Barnard, ha subrayado que "en la mayoría de las escuelas los niños y las niñas no tienen alternativa a la dieta con carnes, quesos y elevadas calorías que contribuye a la obesidad infantil y los problemas de salud".

Y añade que "el Congreso debe intervenir para que todas las escuelas, no importa cuán pobres sean, provean verduras, frutas, y opciones saludables sin lácteos, y el Congreso debe dar los fondos para que esto sea factible".

De acuerdo con los Centros para Control y Prevención de Enfermedades una de cada tres personas nacidas en 2000 desarrollará diabetes en algún punto de su vida. Otros estudios han encontrado una tendencia creciente de exceso de peso y obesidad entre los niños, y un incremento sustancial del problema entre los hijos de inmigrantes.

Fuente: Público.es
* Agregado por Ojo Adventista ya que en el original de Político.com hace hincapié en ello."... Jasmine Messiah, an 8-year-old vegetarian from a Florida public school..."
Fotografía; Politico.com

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